
Regalo para el cumple de Lula
Recordó que cuando fue víctima de la causa Lava Jato, optó por presentarse ante las autoridades y purgar la condena, pese ha haber recibido propuestas para asilarse.
El presidente Luiz Inácio Lula da Silva celebró este martes, dos días después de ser reelecto en un balotaje, su cumpleaños número 81 con una torta y un regalo político inesperado: la fuga a Estados Unidos del excandidato Flávio Bolsonaro.
Para Lula el escape de su adversario es algo “vergonzoso”. Abandonar el país esa forma es “una falta de respeto una falta de repesto con los casi sesenta millones de electores que lo votaron y con la democracia”l
Con la huída del senador y expostulante a la presidencia el campo de la extrema derecha pierde a su líder más importante, en el cual habría de confiarse la conducción de una portentosa oposición parlamentaria y territorial, con el gobierno de los estados más importantes, a partir del 5 de enero cuando Lula inicia su cuarto mandato presidencial.
Para el mandatario y el Partido de los Trabajadores la salida de escena de Flávio representa una buena noticia política que le permitirá seguir diseñando las prioridades de su futura gestión con sus adversarios un tanto desconcertados.
A lo anterior se suma el hecho de que el expresidente Jair Bolsonaro, referente máximo de la ultraderecha, está preso, impedido de ejercer cualquier actividad política.
Ante un grupo de simpatizantes llegado al Palacio de Alvorada el mandatario que ya comenzó a diseñar las prioridades de su cuarto mandato deploró que el senador Bolsonaro haya escogido establecerse en Estados Unidos donde, según la prensa, el gobierno de Donald Trump le concederá una visa de residencia como lo hizo anteriormente con su hermano, el exdiputado Eduardo Bolsonaro, amigo del presidente Javier Milei.
Brasil es la “segunda patria” de Flávio, porque la primera es Estados Unidos, a donde se trasladó como un buen “lambebotas,” dicen cerca de Lula.
La buena acogida dada por la administración republicana encaja con el respaldo de Trump a la campaña de Flávio, en cuya campaña prometió establecer una relación preferencial con Washington, adhirienrdo a su Escudo de las Américas.
Como parte de ese respaldo a la postulación de Flávio Washington elevó los aranceles cobrados a las exportaciones brasileñas y habría bendecido el supuesto aporte ilegal de dinero a su campaña a través de una serie de corporaciones norteamericanas.
El apoyo de Trump a Bolsonaro llegó alpunto de no reconocer la victoria de Lula por más de cuatro millones de votos en la segunda ronda electoral de este domingo. Esa posición omisa de Trump fue deplorada por el principal asesor internacional de Lula, el excanciller Celso Amorim .
Después de probar el pastel con velitas, al lado de su esposa Janja y el vicepresidente Geraldo Alckmin, Lula se comparó con Flávio Bolsonaro. Recordó que cuando fue víctima de la causa Lava Jato, optó por presentarse ante las autoridades y purgar la condena , pese ha haber recibido propuestas para asilarse en diversas embajadas.
En cambio Flávio Bolsonaro, continuó, seguramente “tiene algo que esconder” porque a poco de recibir una intimación policial para entregar el pasaporte de dio a la fuga.
El senador y excandidato recibió una orden para entregar su pasaporte el lunes poco antes del mediodía cuando dejaba la casa de su padre, Jair Bolsonaro, en prisión domiciliaria por ser el cabecilla un golpe de Estado fallido contra Lula en enero de 2023.
La orden, emanada del Supremo Tribunal Federal, le exigía entregar sus pasaportes, el ordinario y el diplomático por su condición de legislador, además de la prohibición de abandonar el país. Así la justicia restringía los movimientos de un ciudadano investigado por casos de corrupción de alto calibre.
Posiblemente en la madrugada del martes o noche del lunes el dirigente de extrema derecha y su familia dejaron su residencia en uno de los barrios más exclusivos de Brasilia. Y a partir de entonces se les perdió el rastro.
Sobre la ruta de fuga hay diferentes versiones entre las que se incluye un posible intento de utilizar un jet privado estacionado en el Aeropuerto Internacional de Puerto Iguazú, el cual nunca decoló.
La clandestinidad del excandidato presidencial se prolongó hasta las primeras horas de la noche del martes cuando un abogado trumpista, Simon Levy, vinculado al movimiento MAGA, declaró que el prófugo llegó “sano y salvo” a Estados Unidos. Después de una fuga que, según Levy, contó con el apoyo del secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio.
Flávio repitió hoy la saga encarnada por su padre en diciembre de 2022 cuando dejó el país repentinamente antes de la toma de posesión para comandar desde el estado de Florida el alzamiento que intentó el golpe.
Años más tarde, a fines de 2025, Jair Bolsonaro fue sorprendido por una policía cuando intentaba destruir su tobillera electrónica con la supuesta intención de darse la fuga.
Allí el supremo resolvió aumentar los controles contra el excapitán, a quien años antes le descubrieron un documento en el que pedía asilo en Argentina a Javier Milei.
Por su parte un hermano hermano de Flávio, el exdiputado Eduardo, se estableció en Estados Unidos desde donde acompañó un juicio de la Corte en el que fue condenado a más de cuatro años de prisión.
Desde Texas y Washington , Eduardo maquinó una campaña de amenazas contra jueces y llegó a proponer que , si fuera necesario, las fuerzas armadas invadan Brasil y bombardeen Brasilia.
Contrastando con el ambiente festivo en el cumpleaños de Lula, los dirigentes del Partido Liberal, bolsonaristas, apenas podían disimular su contrariedad ante el escape de Flávio durante una reunión de emergencia realizada en la tarde de hoy Brasilia.
Una fuente del partido bolsonarista no escondió su indignación con el senador arribado esta noche a Estados Unidos. Dijo que en el partido se sentían como en un barco a la deriva, después de que su capitán los abandonó.
Entre tantas caras largas una de las pocas que lucía sonriente era la de Michelle Bolsonaro, la madrastra y enemiga política de Flávio. Ella no lo apoyó en la campaña y puede trepar en la estructura de poder gracias al vacío que dejó el prófugo.

