
Encuestas a boca de urna en Israel dejan entrever golpe a Netanyahu, pero no hay claro ganador
JERUSALÉN (AP) — Los votantes israelíes asestaron el martes un duro revés al primer ministro Benjamin Netanyahu, ya que los sondeos a boca de urna indicaban que la oposición obtuvo una sólida mayoría en el próximo parlamento. De momento se desconoce si esos partidos dispares pueden formar un gobierno, lo que probablemente tomará semanas de negociaciones.
El camino más fácil implicaría una asociación del principal rival de Netanyahu, el exjefe militar Gadi Eisenkot, con partidos liderados por árabes, pero eso presentaría complicaciones políticas y podría enajenar a otras facciones de la oposición.
Los sondeos a boca de urna difundidos por las principales cadenas de televisión israelíes indican que el bloque de Netanyahu ganó 50 escaños, la oposición ganó 52 y los partidos árabes ganaron 18. Eso prepararía el escenario para semanas de maniobras políticas antes de que se declare a un primer ministro, o se convoque a una nueva ronda de elecciones.
Eisenkot afirmó que los sondeos a boca de urna mostraban una “falta de confianza” en Netanyahu y prometió formar un nuevo gobierno. Los votantes árabes celebraron los resultados de los sondeos, mientras que los partidarios de partidos de extrema derecha alineados con Netanyahu expresaron su decepción.
Netanyahu aún no había hecho una declaración pública dos horas después de darse a conocer los resultados de los sondeos.
Como todas las encuestas, los sondeos a boca de urna están sujetos a posibles errores. Se esperan resultados preliminares en las próximas horas. Los resultados finales se darán a conocer en los próximos días, y podrían variar respecto de los sondeos.
Un resultado inconcluso dejaría a Israel en un limbo político luego de las primeras elecciones nacionales en el país desde el ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023.
La contienda es considerada un referendo sobre los 17 años casi ininterrumpidos de gobierno de Netanyahu, que ya ha dejado a los israelíes sumamente divididos en diversos temas, incluso antes del ataque más mortífero de su historia. Las guerras resultantes en Gaza, Líbano e Irán, junto con la violencia de colonos israelíes en Cisjordania —un territorio palestino bajo ocupación de Israel—-, han avivado la indignación mundial, tensando los lazos con sus aliados más cercanos y alimentando el antisemitismo.
Entre los israelíes, las elecciones son vistas como una lucha por el carácter del Estado, enfrentando a Netanyahu y sus aliados ultranacionalistas y religiosos contra quienes buscan preservar sus cimientos liberales y seculares. La oposición pronto podría tener que lidiar con las divisiones sociales —entre derecha e izquierda, y entre judíos y árabes— que se han ampliado durante el largo y polarizador gobierno de Netanyahu.
Comenzará el proceso de formación de coaliciones
La participación del 77% fue la más alta desde 1999, según el Comité Central de Elecciones. Más de 7 millones de personas podían votar, y según reportes, se han recibido decenas de miles de boletas desde el extranjero.
El presidente de Israel tendrá la tarea de pedir al líder del partido con la mejor perspectiva de formar un gobierno —por lo general el que tenga más escaños— que forme una coalición. Si el partido derechista Likud, al que pertenece Netanyahu, emerge como el partido más grande, podría reclamar ese derecho.
Mientras tanto, habrá una fuerte presión sobre Eisenkot para llegar a un acuerdo con los partidos árabes, mientras que Netanyahu y sus aliados probablemente presentarán cualquier alianza de ese tipo como ilegítima e incluso traicionera.
Si ninguno puede, podrían celebrarse nuevos comicios a principios del próximo año. Israel celebró cinco elecciones entre abril de 2019 y noviembre de 2022 debido a un estancamiento similar.
Ningún partido ha obtenido jamás una mayoría absoluta en el parlamento de 120 escaños de Israel, lo que obliga a los líderes políticos a forjar coaliciones. También son posibles gobiernos minoritarios, pero deben depender del apoyo o la cooperación de partidos fuera del gobierno para aprobar legislación.
Netanyahu había advertido previamente que los partidos árabes podrían decidir la elección, ya que estaban recibiendo «un apoyo realmente masivo” y se dirigían a las urnas en números “ sin precedentes”.
Al tiempo que se daban a conocer los resultados de los sondeos a boca de urna, los simpatizantes en la sede del partido de Eisenkot estallaron en júbilo mientras coreaban su nombre. Eisenkot aseguró que los resultados apuntaban a una “absoluta falta de confianza” en Netanyahu y su coalición de derecha.
“Actuaré de inmediato para cumplir el mandato del pueblo, reemplazar al gobierno de Netanyahu y formar un gobierno sionista comprometido con el reclutamiento militar lo antes posible”, indicó Eisenkot en un comunicado, refiriéndose al reclutamiento de judíos ultraortodoxos en el servicio militar obligatorio de Israel.
En la sede del partido de Netanyahu, los pocos simpatizantes presentes corearon el nombre del primer ministro. Iban envueltos en la bandera del país y algunos de ellos besaron pancartas con la imagen de Netanyahu.
Los partidarios de Netanyahu lo ven como una mano firme y un consumado estadista que ha guiado a Israel a través de una guerra de redención tras el capítulo más oscuro del país. Consideran que está protegiendo la seguridad de Israel y su identidad judía frente a la presión internacional y a las élites liberales dentro de sus fronteras.
Sus detractores lo ven como un líder divisivo que, asolado por un juicio por corrupción en curso, prolongó la guerra en Gaza y su crisis de rehenes por razones políticas. Sostienen que está socavando la independencia del poder judicial y debilitando sus cimientos democráticos. También lo acusan de apuntalar al sistema que ha permitido que judíos ultraortodoxos eviten el alistamiento en el servicio militar obligatorio.
“El gobierno actual está llevando al país a la ruina”, dijo la votante Angela Bengur en Jerusalén.
Los partidarios consideran a Eisenkot como un líder capaz, con un historial impecable en temas de seguridad y, que, junto con sus probables socios de gobierno, podría actuar como un dique frente al avance del antiliberalismo. Como alguien a quien el conflicto ha afectado a nivel personal —su hijo y dos sobrinos murieron en Gaza—, sus seguidores creen que siente el profundo dolor que aún se vive en Israel.
Los partidos que probablemente respaldarían a Eisenkot han prometido mejorar la posición internacional de Israel y trabajar para reclutar a hombres ultraortodoxos, al tiempo que refuerzan la independencia del poder judicial.
Las elecciones tratan de “quién presta servicio y quién evade el servicio — quién participa activamente en la construcción de este país y quién no”, dijo el votante Nisso Shitrit en Tel Aviv.
Se trata de la primera votación nacional en Israel desde el ataque del 7 de octubre que desencadenó la guerra en Gaza. En Tel Aviv, familiares de exrehenes y de algunas de las personas que murieron en los atentados del 7 de octubre guardaron un minuto de silencio. “Recuerden a todos aquellos cuyas voces ya no están”, dijo Yona Adam, cuya hija, Mapal Adam, fue asesinada.
Israel se ha encontrado cada vez más aislado de la comunidad internacional debido a su conducta en Gaza y en Cisjordania. El apoyo entre la opinión pública estadounidense se ha desplomado, y socios en Europa y otros lugares han impuesto sanciones a Israel. Netanyahu enfrenta una orden de arresto internacional por presuntos crímenes de lesa humanidad en Gaza, acusaciones que él rechaza.
Sobre las elecciones también pesan las persistentes tensiones con Irán. Netanyahu intensificó sus amenazas antes de la votación,afirmando que Teherán enfrentaría “un golpe devastador” si ataca a Israel.

