Integrantes de la CGT de las filiales de Ushuaia y Río Grande se reunieron para hacerle frente a lo que consideran “un manejo arbitrario y dictatorial del Gobierno nacional sobre Tierra del Fuego”.
Más de 30 organizaciones sociales y gremiales se reunieron en Río Grande para rechazar la intervención del puerto de Ushuaia, denunciar una avanzada sobre los recursos estratégicos de la provincia y anunciar el trazado conjunto de un plan de movilización.
Los sindicatos de Tierra del Fuego, nucleados en la CGT Regional Ushuaia, la CGT Regional Río Grande y la CTA, junto a organizaciones sociales y gremios de distintos sectores, mantuvieron una reunión en la ciudad de Río Grande con un objetivo común: rechazar lo que calificaron como el manejo “arbitrario y dictatorial” que el Gobierno de Javier Milei realiza sobre los recursos estratégicos de la provincia.
El encuentro se llevó a cabo en la Casa de los Trabajadores del Taxi y contó con la participación de más de 30 organizaciones, que coincidieron en denunciar decisiones adoptadas sin consenso ni consulta al pueblo fueguino. En ese marco, los dirigentes sindicales cuestionaron duramente la intervención del puerto de Ushuaia, a la que definieron como una “usurpación por la fuerza”, y la vincularon con compromisos asumidos por el Ejecutivo nacional con Estados Unidos y con la gestión de Donald Trump.
Desde las organizaciones remarcaron que Tierra del Fuego es una provincia “que el presidente no conoce ni comprende”, y advirtieron que no se estaría dimensionando su importancia estratégica en relación con el Atlántico Sur y la Antártida. Según expresaron, la intervención del puerto se realizó sin explicaciones claras y con consecuencias directas sobre los trabajadores del sector.
En ese sentido, señalaron que, mientras unas 20 personas “elegidas a dedo” continúan desempeñándose en el puerto, el resto de los trabajadores se concentran en el exterior de las instalaciones para reclamar por la continuidad de sus puestos laborales, sin recibir respuestas oficiales.
“El impacto de cada decisión del Gobierno nacional se traduce en decenas de puestos de trabajo perdidos y en familias que se quedan sin sustento”, advirtieron durante el encuentro, al tiempo que vincularon la situación del puerto con otras políticas nacionales, como el manejo de aranceles y una reforma laboral que calificaron como “totalmente patronal”, dejando al trabajador en una situación de indefensión.
Las centrales sindicales destacaron que la reunión marcó “el puntapié inicial de un proceso de unidad, en la que se dejarán de lado los intereses personales para priorizar los intereses de la patria y del movimiento obrero organizado”.
Finalmente, las organizaciones anticiparon que darán la batalla “donde sea necesario para ampliar esta unidad, impulsar movilizaciones y acciones gremiales, y llevar el reclamo desde Tierra del Fuego hacia toda la Patagonia y el país”.