Los camiones pierden más de 400 dólares por día estando en esa situación.
El Paso Internacional Cristo Redentor lleva un mes cerrado de manera ininterrumpida por las intensas nevadas y el viento blanco. El cierre comenzó el 14 de julio y ya superó el récord reciente de 26 días consecutivos de 2023.
Según explicó el presidente de Asociación de Propietarios de Camiones (Aprocam), Carlos Messina, “se calcula que hoy hay dos mil camiones varados”.
“Muchos camiones que tenían este como destino tuvieron que cambiar por otros pasos alternativos debido a los días que llevaban y los clientes estaban esperando. Eso hizo que se saturara Pino Hachado y Samoré”, señaló en diálogo con Radio 750.
El desvío implica además recorridos de hasta 1.000 kilómetros hasta Pino Hachado y 1.250 kilómetros hasta Cardenal Samoré desde Mendoza.
Los camiones transportan cargas de todo tipo, incluyendo productos perecederos e insumos para la industria, provenientes también de Brasil, Paraguay y Bolivia. “Hay productos que tienen vencimiento y todos los días que han estado perdiendo para cruzar en el paso son días que se les va acortando la vida del producto”, explicó Messina.
Por el tiempo tan prolongado del cierre, sostuvo que “es muy difícil estimar la pérdida. No hemos tenido cortes tan prolongados”.
Según sus palabras, el sector calcula pérdidas de entre 200 y 450 dólares por camión, aunque el monto varía según el tipo de carga y el equipamiento utilizado. “Depende si son equipos de frío, ya que están consumiendo combustible permanentemente para mantener las cargas. No es una proyección lineal, sino un estimativo”, detalló.
“Detrás de un camión hay siete personas para que funcione, porque no es solo el chofer y el camión, sino la gente de tráfico, de administración, de mantenimiento, los terceros que trabajan para hacer dicho mantenimiento”, aclaró.
Por ahora, las autoridades no tienen una fecha de reapertura. El pronóstico anticipa nuevas nevadas, temperaturas bajo cero y ráfagas de hasta 160 km/h, que vuelven a cubrir las rutas poco después de que las máquinas logran despejarlas.
El récord actual, explican los especialistas, no se debe a la cantidad de nieve sino a la sucesión de tormentas, que impide garantizar durante varias horas las condiciones necesarias para habilitar el principal corredor terrestre entre Argentina y Chile.