El gobierno pagará vencimientos de este año y el próximo con más deuda. Los compromisos de corto plazo con el FMI y por la emisión de Bonar complican el panorama del futuro gobierno
Un aparato productivo colapsado, un Estado debilitado y una situación social probablemente en estado catastrófico por las necesidade básicas desatendidas de una amplia franja de la población, no serán las únicas condiciones que deberán afrontar el futuro gobierno que asuma en diciembre del año próximo desde el Minuto Cero. Además de todo ello, está la situación de la deuda externa. El cuadro que dejará el actual gobierno es bien complejo, por la magnitud de los compromisos y la brevedad de los plazos, que la convierten en impagables en los hechos, en las condiciones pactadas. Algo de esto empieza a quedar claro buceando en las cifras que dejó el plan financieros para este año y el siguiente que brindó este lunes el ministro de economía.
El Fondo Monetario y otros organismos internacionales, junto a los acreedores externos con títulos de deuda argentinos reclamarán respuestas desde ese mismo Día Cero (si no, antes) sobre las condiciones en que se les pagará su deuda y sobre los sacrificios que estará dispuesto a hacer el gobierno para cumplir. Sin una respuesta satisfactoria para estos capitales financieros, podrían empezar las presiones, en términos usualmente extorsivos cuando se trata de gobiernos que no responden a los mandatos del capital financero internacional.
La conducción económica presentó su plan para el cumplimiento de los compromisos financieros en divisas de 2026 y 2027 recibiendo, en principio, gestos de satisfacción de referentes del sector financiero, vulgarmente llamado “el humor del mercado”. Pero ese humor o beneplácito no suele ser coincidente –en general, es opuesto–al ánimo que es de esperar provoquen en sectores populares las mismas medidas.
El esquema que el equipo económico diseñó para pagar los compromisos de 2026 y 2027 implica que tomará nueva deuda por 30.100 millones para cancelar deuda anterior por 25.000 millones, diferencia que no se acumula como reserva, sino que sale del país en pago de intereses. Es decir que a fines de 2027, la actual administración entregará el gobierno con casi 5000 millones más de deuda externa que a inicios de este año. Pero, además, con vencimientos en plazos muchos más cortos, porque esa es la característica de la nueva deuda que Milei contrajo con el FMI y de los Bonar emitidos en la plaza interna.
Como además del capital de la deuda que vence también hay compromisos por intereses, el cálculo del equipo económico avisa que se utilizaran para ese pago 11.600 millones de dólares de reservas del Banco Central y se liquidarán activos públicos (privatizaciones) por otros 2300 millones de dólares a lo largo de estos dos años.
Luis Caputo, ministro de Economía, dio los detalles del programa financiero del gobierno para este año y el próximo acompañado de su viceministro, José Luis Daza, y el secretario de Finanzas, Federico Furiase, en horas de la mañana de este lunes. No hizo referencias al estado financiero del sector externo que dejarán al próximo gobierno, pero en cambió acentuó reiteradamente las “culpas” de la herencia recibida.
El estado de situación que ofreció Caputo está enfocado desde la Tesorería, pero no incluye los compromisos del Banco Central, ni los que la autoridad monetaria tiene con otros países (el swap con China, por caso), ni la entrada de divisas por inversiones externas o salidas por pagos de empresas al exterior (cancelación de deudas, pagos de intereses, transferencias o giros de cualquier otro tipo, como utilidades, repatriación de capitales o formación de activos en el exterior).
Caputo destacó durante la conferencia de prensa que “salir a los mercados (a tomar deuda mediante emisiòn internacional de bonos) es una opción, pero no un objetivo”. El argumento es exactamente el contrario del que esgrimìa el propio ministro al inicio del actual gobierno, cuando denostaba que Argentina hubiera perdido su facultad de emitir deuda en el exterior, que adjudicaba a las “malas prácticas” del gobierno anterior, que esperaba prontamente revertir.
En cambio, ahora, disimula su incapacidad para “volver al mercado” con la excusa de que no es un objetivo, sino una opciòn que por ahora no le interesa tomar. Fue más allá, incluso, cuando señaló que “el tiempo juega a favor”, porque mienstras siga bajando el riesgo país, mayuor es la conveniencia de demorar el regreso a los mercados esperando que baje la tasa para la deuda argentina.
La suma de vencimientos de capital de este año ascienden a 9300 millones de dólares. Pra 2027, se observa un salto notable, ya que esa misma suma se eleva a 15.700 millones de dólares, es decir casi 70 por ciento más que este año. No es un dato muy auspicioso para un último año de gobierno, y abre un interrogante importante respdecto a los vencimientos que podrían acumularse en 2028, primer apño de gestiòn del futuro gobierno.
Si se observa el detalle de los vencimientos de deuda por grupo de acreedores (son cuatro en total), el FMI salta de ser el cuarto este año (con 1100 millones del total de 9300) al segundo en el año 2027 (4400 millones de un total de 15.700). Este salto tiene que ver con los primeros vencimientos de capital del nuevo crédito por 20.000 millones que el gobierno de Milei tomó en abril de 2025, que se agregó al compromiso asumido por Macri en 2018, renegociado por Alberto Fernández en 2022. Esta reestructuraciòn de deuda de Milei tambièn afectará negativamente los vencimientos de 2028. Otro motivo de preocupación para un futuro gobierno.
Los acreedores privados tienen dos tipos de bonos en dólares, los Global (de emisión internacional) y los Bonar (en dólares pero bajo legislación argentina), estos últimos usualmente en manos de acreedores locales. En los vencimientos de capital de 2027, los Bonar asumen un papel protagónico que en 2026 no tienen, al pasar de 2400 millones (el cuarto grupo en importancia) a 4900 millones de dólares (el grupo de deuda principal) en vencimientos de capital durante 2027 (aumento del 104 por ciento). La diferencia son principalmente los nuevos bonos de corto plazo emitidos localmente por el gobierno de Milei.
Los demás acreedores (los de bonos Global y otros organismos internacionales aparte del FMI) mantuvieron un volumen de vencimientos de deuda a cobrafr en 2027 más en línea con 2026.
No es un panorama auspicioso, al contrario de lo que sugiere Caputo. La reestucturción de deuda será un escenario prácticamente ineludible para el futuro gobierno. Y lo deberá afrontar ante fondos especulativos y organismos “menos amables” con un futuro gobierno que no sea tan concesivo con el capital extranjero y especulativo como el actual.