Lunes 03 de agosto de 2026

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«Que se vayan todos»: el Monumental estalló contra el presidente de River

(BUENOS AIRES).- “La comisión se va a la p*** que lo parió”, cantaron miles de hinchas de River mientras el equipo caía 1-0 ante Rosario Central en el Monumental y acumulaba su quinta derrota consecutiva en el Torneo Clausura 2026. El gol en contra de Nicolás Otamendi, en el primer tiempo, desató una noche de máxima tensión que marcó un quiebre entre los simpatizantes y la dirigencia.

Por primera vez desde que asumió la presidencia, Stéfano Di Carlo fue blanco directo de insultos masivos. Los cánticos contra la comisión directiva bajaron desde todas las tribunas, colmadas a pesar del mal momento. La bronca ya no se limitó a los futbolistas o al entrenador: los hinchas apuntaron sus reclamos al máximo responsable institucional del club y a sus laderos en la dirigencia.

“Que se vayan todos, que no quede ni uno solo”, retumbó en el Monumental como un desahogo ante un presente que no da tregua. Los fanáticos del Millonario redoblaron la apuesta y los cánticos se repitieron constantemente a lo largo de la noche. La dirigencia quedó en el centro de la escena luego de una decisión que profundizó el malestar: la separación de 14 futbolistas del plantel profesional.

La medida fue tomada por los directivos y no por el cuerpo técnico que conduce Eduardo Coudet, lo que generó controversia en el Mundo River. Buena parte de los hinchas no estuvo de acuerdo con la resolución y la reprobó con dureza durante los 90 minutos. El fastidio por la decisión se sumó al enojo acumulado por el pésimo presente del equipo de Núñez.

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Los jugadores tampoco escaparon a la hostilidad. Los dirigentes no fueron los únicos agredidos verbalmente en el Monumental: los futbolistas también fueron silbados e insultados a lo largo del encuentro. Sobre el final, el plantel se retiró entre chiflidos y la ya clásica canción “Jugadores…”, que bajó desde los cuatro costados del estadio. La fractura entre River y su gente quedó expuesta de manera cruda.

River suma cinco caídas al hilo en un torneo que recién empieza y el Monumental se transformó en una caja de resonancia del descontento. La gestión de Di Carlo, que hasta ahora no había recibido reprobación masiva en las tribunas, arranca la temporada con un costo político altísimo y un vínculo cada vez más desgastado con sus hinchas.

El domingo a la noche, con todas las tribunas colmadas, los simpatizantes dejaron en claro que la paciencia se agotó. La quinta derrota consecutiva encendió una mecha que venía acumulando tensión desde la polémica separación de los 14 futbolistas, y por primera vez el presidente y sus colaboradores sintieron el rigor de un Monumental que no perdonó.

elintransigente.com

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