El registro de incapacidad de pago se cuadruplicó en apenas un año, al pasar de 2,6 a 10,6 por ciento. El panorama en las pymes también es delicado.
En los bancos existe preocupación por el aumento de la mora. FOTO BERNARDINO AVILA city porteña (BERNARDINO AVILA )
El endeudamiento de los hogares volvió a encender una señal de alerta en el sistema financiero. La morosidad en los créditos a familias registró un salto inédito en el último año y alcanzó niveles que no se observaban desde hace casi dos décadas. Según el Informe de Bancos del Banco Central, la irregularidad pasó de 2,6 por ciento en enero de 2025 a 10,6 por ciento en enero de 2026, es decir, casi se cuadruplicó en doce meses. El deterioro también se reflejó en el agregado del crédito al sector privado, cuya mora trepó a 6,4 por ciento, con una suba significativa tanto en términos mensuales como interanuales.
El fenómeno impacta con especial fuerza en las líneas más sensibles al ingreso disponible. Los préstamos personales presentan una irregularidad de 13,2 por ciento, mientras que las tarjetas de crédito alcanzan el 11 por ciento, en un contexto donde el pago mínimo se consolida como mecanismo habitual para sostener el consumo.
Las tasas de refinanciación, cercanas al 4 por ciento mensual, generan un efecto acumulativo que dificulta la cancelación del capital. Detrás de esta dinámica aparece una combinación de tasas activas elevadas —con promedios cercanos al 69 por ciento nominal anual— y salarios que no logran recomponerse en términos reales.
El deterioro no se limita al sistema bancario. En el universo de billeteras virtuales y financieras no bancarias, la morosidad se ubica en 24,7 por ciento, lo que evidencia una presión más aguda en los segmentos de menores ingresos, donde el crédito se utiliza para financiar gastos corrientes.
En paralelo, el financiamiento a empresas también muestra un empeoramiento, aunque más moderado: la mora alcanzó el 2,8 por ciento. Sin embargo, al desagregar por tamaño, se observa una fuerte heterogeneidad. Las grandes compañías mantienen niveles de incumplimiento bajos, mientras que las pymes exhiben tasas significativamente más elevadas, en algunos casos cercanas al 10 por ciento.
A pesar de este escenario, el Banco Central destaca que el sistema financiero mantiene niveles de cobertura elevados frente al riesgo de crédito, con previsiones que cubren gran parte de la cartera irregular. No obstante, el aumento de la mora introduce un factor de fragilidad en un contexto económico donde el consumo sigue condicionado por el ingreso disponible y el costo del financiamiento.
Riesgo país
En paralelo, los mercados financieros volvieron a mostrar señales de tensión. Los bonos soberanos en dólares registraron caídas en las últimas ruedas, con bajas de hasta 1,7 por ciento en títulos de largo plazo como el Global 2041. Este movimiento se tradujo en una suba del riesgo país, que escaló 5,1 por ciento hasta los 633 puntos básicos, alcanzando su nivel más alto del año.
El deterioro de los activos se dio en un contexto internacional adverso, marcado por la escalada del conflicto en Medio Oriente y el aumento del precio del petróleo, factores que reintroducen presiones inflacionarias a nivel global.
En el mercado accionario, el comportamiento fue más heterogéneo. Si bien el S&P Merval acumuló una suba semanal, en la última jornada predominó la tendencia negativa, con caídas de hasta 4,4 por ciento. En Nueva York, los ADRs también operaron con mayoría de bajas, reflejando la cautela de los inversores frente a un escenario global más incierto. Al mismo tiempo, la abundancia de liquidez en pesos continúa presionando a la baja los rendimientos de los instrumentos en moneda local, en un contexto donde el sistema financiero mantiene elevados niveles de liquidez.
En el frente cambiario, el dólar oficial retomó la tendencia bajista y se mantuvo por debajo de los 1400 pesos. El tipo de cambio mayorista cerró en 1390,50 pesos, ampliando la brecha respecto del techo de la banda cambiaria, del cual se ubica a casi 18 por ciento.
En el segmento minorista, la cotización se ubicó en torno a los 1415 pesos, mientras que los dólares financieros mostraron movimientos mixtos: el MEP se posicionó cerca de 1420 pesos y el contado con liquidación se mantuvo por encima de los 1460 pesos. El dólar blue, por su parte, registró una leve suba semanal, cortando una racha previa de caídas.
El Banco Central, en este contexto, reforzó su estrategia de acumulación de reservas. En la última jornada compró 172 millones de dólares en el mercado oficial, el mayor monto diario en más de un mes. Este desempeño permitió cortar una serie de caídas en las reservas brutas, que se ubicaron en 43.808 millones de dólares tras un incremento de 106 millones. En lo que va del año, la autoridad monetaria acumula compras netas por 3783 millones, consolidando un sesgo comprador favorecido por una mayor oferta de divisas.