“Hoy está todo un poco más tranquilo. El fuego prácticamente está finalizado. Hay unos pequeños focos que los bomberos decidieron dejar que se apaguen de manera natural y empezaron a evaluar las pérdidas”, dijo el intendente de Ezeiza, Gastón Granados, en la tarde del domingo, al referirse al desastre ocurrido en el parque industrial de Carlos Spegazzini.
Granados confirmó que la alerta operativa está controlada, aunque aclaró que la tarea de enfriamiento y de inspección sigue en marcha: “No sabemos aún las causas; aparentemente comenzó en una agroquímica –la firma Logischem– y ahora lo que viene es la investigación para ver qué pasó, cómo se originó y después la limpieza.”
En sus declaraciones, Granados también destacó que las empresas afectadas “eran muy serias, tenían todas las medidas en regla”. Se refirió, en particular, a una planta de Iron Mountain, de la que dijo: “Era un lujo de nave, de medidas de seguridad. Tuvo la mala suerte de estar enfrente de la que generó el inicio del fuego”.
El jefe comunal precisó asimismo que “al menos cinco industrias han perdido todo y cinco o seis más han sufrido daños menores o colaterales producto del fuego y de la explosión” y que ya mantuvieron reuniones con los propietarios para diagramar cómo seguir con la reconstrucción.
Finalmente, Granados informó que ya no quedan personas internadas en el hospital municipal: “La mayoría tenía dificultades respiratorias por inhalación de humo. Algunos vecinos fueron derivados, pero ninguno sufrió lesiones graves”.
El violento siniestro comenzó la noche del viernes en el polígono industrial del barrio de Carlos Spegazzini, ubicado junto a la autopista Ezeiza-Cañuelas.
Una serie de explosiones sacudió el complejo industrial y generó una espesa columna de humo visible desde una gran distancia. Habitantes de la zona relataron cómo “techos y vidrios volaron varios kilómetros”: “Nuestra casa se movió”, dijo un vecino que llamó al móvil del canal. El fuego se propagó con velocidad e involucró varias fábricas, entre ellas una de neumáticos, otra de envases plásticos, una papelera y la agroquímica donde se habría originado el foco.
Diversas dotaciones de bomberos –más de 20, según los reportes– trabajaron durante horas para contener las llamas y evitar que alcanzaran zonas residenciales adyacentes.
Según el relevamiento más reciente, serían unas diez las industrias directamente afectadas en distinto grado por la explosión y el incendio. El humo producido por la combustión, especialmente de neumáticos, generó alerta en materia ambiental y de salud, aunque hasta este domingo no se reportaron víctimas fatales.
El predio donde ocurrió el siniestro es un “polígono abierto” –no un parque cerrado– de uso industrial junto a la autopista, lo que implica que el acceso y la lógica operativa difieren de un parque tradicional.
Este lunes se espera que comiencen los peritajes oficiales para definir con precisión el origen del siniestro, la cuantificación de pérdidas y posibles responsabilidades. Como advirtió Granados, “cuando el fuego se apague vendrá la etapa de investigación… Acá habrá miles de toneladas de chapa, de escombros… eso va a llevar muchos meses de remoción y después deberemos acompañar a nuestros industriales a rearmar sus empresas”.
Lo que comenzó como una explosión en un complejo industrial de la zona sur del conurbano bonaerense se convirtió en uno de los siniestros más graves registrados en un polo productivo de la región. Con la emergencia bajo relativa contención, el foco ahora se desplaza hacia el análisis técnico-legal, la reconstrucción de las fábricas afectadas y el impacto para la comunidad de trabajadores, proveedores y vecinos que viven sobre la autopista y el cinturón industrial de Ezeiza.
La toma de testimonios, declaraciones oficiales y peritajes marcarán las próximas semanas.