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Jorge Araujo: «no vine al Congreso a buscar amistades, vine a defender a la gente»

20/10/2026

El diputado fueguino reafirmó su compromiso con los trabajadores, las familias y los sectores más vulnerables, y cuestionó los acuerdos políticos que se alejan de las necesidades reales de Tierra del Fuego.

(Buenos Aires, 20 de octubre de 2026).- El diputado nacional Jorge “Koki” Araujo dejó una definición que sintetiza su manera de entender la representación política: “Yo siempre pienso en la gente; yo estoy pensando permanentemente en las personas que están padeciendo situaciones muy críticas”.

En una entrevista con Aire Libre, de Río Grande, el legislador fueguino expuso una posición que reivindica la coherencia, la responsabilidad institucional y la defensa de quienes más necesitan del Estado. En tiempos en los que abundan los acuerdos de cúpulas, las negociaciones de conveniencia y los reacomodamientos políticos, Araujo sostuvo que su compromiso no está subordinado a las relaciones personales ni a las especulaciones partidarias, sino a las necesidades concretas del pueblo que representa.

“Yo no vine a la Cámara de Diputados a buscar amistad”, afirmó, dejando en claro que su mandato tiene una razón de ser: trabajar por el bienestar de la gente y defender los intereses de Tierra del Fuego, aun cuando hacerlo implique expresar diferencias incómodas dentro de su propio espacio político.

Araujo vinculó el debate parlamentario con la realidad cotidiana de miles de argentinos que enfrentan dificultades para llegar a fin de mes, sostener sus hogares, pagar sus deudas y garantizar el bienestar de sus hijos. Desde esa perspectiva, cuestionó la falta de quórum que impidió tratar iniciativas vinculadas con la derogación del DNU 70/2023, la emergencia
en discapacidad y el desendeudamiento de las familias.

Para el diputado, detrás de cada sesión frustrada hay personas concretas que esperan respuestas. No se trata solamente de una disputa entre bloques ni de una pulseada de poder: se trata de decisiones que repercuten directamente sobre la vida de los argentinos.

Su planteo recupera una concepción esencial de la política: los cargos públicos no son privilegios personales, sino responsabilidades asumidas frente a la ciudadanía. La representación exige escuchar, dar la cara, sostener las convicciones y actuar en función del interés general.

El legislador también expresó su preocupación por la situación económica y social de Tierra del Fuego, a la que describió como una provincia atravesada por una profunda crisis que afecta a la salud, la educación y la actividad económica, particularmente a la industria electrónica de la zona norte. En ese contexto, cuestionó el rumbo de los entendimientos
entre el Gobierno provincial y la administración nacional, al considerar que la defensa de los intereses fueguinos requiere coherencia política, planificación y una estrategia que no quede condicionada por las urgencias de cada coyuntura.

Araujo fue claro al señalar que las diferencias pueden existir y deben expresarse. La pertenencia a un espacio político no puede convertirse en una obligación de silencio ni en una renuncia a las propias convicciones. Para el diputado, la lealtad política pierde su sentido cuando deja de estar vinculada con los compromisos asumidos ante la sociedad.

Su posición pone sobre la mesa una pregunta central para el presente provincial: ¿los acuerdos que se celebran en nombre de la gobernabilidad se traducen efectivamente en soluciones para los fueguinos?

El diputado también reclamó explicaciones sobre la administración y el destino de los recursos del Fondo para la Ampliación de la Matriz Productiva Fueguina (FAMP), y sostuvo que tanto sus administradores como el Gobierno nacional deben brindar respuestas. El planteo cobra especial relevancia para una provincia que necesita fortalecer su estructura productiva, sostener el empleo y construir alternativas de desarrollo que le permitan afrontar las dificultades económicas. Para Araujo, los fondos vinculados con ese objetivo deben estar acompañados por información clara y rendición de cuentas.

La transparencia no puede ser una consigna vacía: es una obligación frente a una sociedad que necesita saber cómo se administran los recursos destinados a su futuro. Lejos de presentar la política como un espacio de conveniencias personales, Araujo reivindicó la posibilidad de sostener una posición propia, manifestar los desacuerdos y asumir las consecuencias de hacerlo. “Yo manifiesto mis malestares, no me los callo”, expresó durante la entrevista.