Reclaman aumento de haberes, medicamentos y rechazan el ajuste del gobierno de Javier Milei. Algunos manifestantes fueron marcados con pintura para ser identificados.
“Somos viejos, no peligrosos”, gritó una mujer con voz temblorosa mientras corría entre el humo y el caos. La escena se repite cada miércoles: cientos de jubilados se congregan frente al Congreso para reclamar lo que el Estado les niega -una jubilación digna, medicamentos gratuitos, tratamientos médicos y el fin del vaciamiento del PAMI-. Pero esta vez, la respuesta fue más violenta que de costumbre.