La escribana del jefe de Gabinete declaró ante la Justicia y terminó de demostrar que la versión oficial no cierra. Uno a uno, los datos que no cierran en el relato de Adorni.
La declaración de la escribana Adriana Nechevenko ante el fiscal federal Gerardo Pollicita no despejó las dudas sobre las operaciones inmobiliarias del jefe de Gabinete Manuel Adorni. Las acrecentó. En más de dos horas de testimonio, la profesional que rubricó las compras del funcionario evitó explicar el origen del dinero, describió un esquema de financiamiento privado sin intereses de proporciones inusitadas y dejó a la Justicia con nuevas preguntas sobre una cadena de transacciones que suma cada vez más anomalías.
Según lo que trascendió de su declaración, el departamento de Caballito donde el funcionario reside con su familia no fue pagado al contado ni financiado por un banco: lo adquirió mediante una hipoteca con saldo de precio pactada con dos particulares que le transfirieron la propiedad a cambio de un anticipo mínimo, sin cobrarle intereses por el saldo pendiente. Adorni desembolsó 30.000 dólares en efectivo al momento de la escritura y asumió el compromiso de saldar los 200.000 dólares restantes recién en noviembre de 2026, también sin ningún costo financiero.
La escribana Adriana Mónica Nechevenko de Schuster declaro hoy junto con sus abogados en Comodo Py como testigo ante Gerardo Pollicita, titular de la Fiscalía en lo Criminal y Correccional Federal N° 11, por el caso que señala al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, por presunto enriquecimiento ilícito.
La operación, presentada por el Gobierno como «totalmente normal», en realidad describe un esquema en el que el jefe de Gabinete quedó endeudado en el 87% del valor del inmueble —100.000 dólares con cada una de las dos jubiladas— sin pagar ningún costo financiero. En el mercado inmobiliario, las hipotecas con saldo de precio existen pero se utilizan para cubrir fracciones menores del total: un 20 o un 30 por ciento a lo sumo. Nunca para casi la totalidad del precio de compra, y menos cuando los acreedores son personas mayores que dependen del cobro íntegro de su inversión.
Las dos mujeres que aparecen como vendedoras y acreedoras de Adorni son Beatriz Viegas, de 72 años, y Claudia Sbabo, de 64. Su citación ante el fiscal estaba prevista para este jueves, pero las audiencias se postergaron para la semana próxima.
Lo que la escribana tampoco explicó fue por qué esas mismas mujeres habían comprado el departamento al ex futbolista Hugo Morales apenas cinco meses antes de vendérselo a Adorni. Y Morales, que ya declaró, dijo algo que no encaja con ninguna versión oficial: cuando llegó el momento de firmar la escritura, en la notaría aparecieron dos jóvenes cuya presencia nadie había anticipado. Según el abogado del ex futbolista, esos mismos jóvenes habían sido quienes se acercaron originalmente a ofrecerle comprar el departamento, antes de que las jubiladas apareciesen como compradoras formales. Uno de ellos podría ser hijo de una de las acreedoras y la Justicia no descarta que tuviera vínculos previos con Adorni.
Declaró el ex dueño del departamento de Adorni: cuándo y por cuánto lo vendió
El recorrido del precio del inmueble también genera dudas. Según recabó el periodista Sebastián Lacunza, la inmobiliaria Rucci lo publicó en 340.000 dólares en febrero de 2024; lo rebajó a 295.000 dólares en noviembre del mismo año; las jubiladas se lo compraron a Morales en mayo de 2025 por 200.000 dólares —según el vendedor, porque el departamento llevaba diez años alquilado y estaba muy deteriorado— y lo transfirieron a Adorni en noviembre de 2025 por 230.000 dólares. En el mismo edificio, la inmobiliaria Rucci ofrecía unidades a valores superiores.
Consultada a la salida de los tribunales sobre el origen del dinero con el que Adorni financió las operaciones, la escribana declinó responder y remitió la pregunta al propio funcionario. También admitió haber visitado la Casa Rosada en siete oportunidades y, ante una consulta puntual, respondió que había concurrido porque se había olvidado el celular. El fiscal Pollicita, tras escuchar su relato, le pidió al juez Ariel Lijo que ordenara un procedimiento en la inmobiliaria Rucci para secuestrar la documentación de las operaciones. Lijo dispuso una orden de presentación y habilitó el allanamiento para el caso de que los registros no fueran entregados por las vías ordinarias.
Las dudas que acumula el caso:
La hipoteca del 87%. Adorni pagó apenas 30.000 dólares de anticipo sobre un inmueble valuado en 230.000 dólares y quedó debiendo 200.000 —100.000 a cada jubilada— sin intereses y hasta noviembre de 2026. La operación con saldo de precio existe en el mercado inmobiliario, pero se usa para cubrir el 20 o 30% del valor, nunca para casi la totalidad. Ningún acreedor privado, y menos dos jubiladas, acepta financiar el 87% de un inmueble sin ningún rendimiento financiero.
La escribana no sabe de dónde vino el dinero. Nechevenko rubricó las escrituras pero, al salir de Comodoro Py, derivó la pregunta sobre el origen de los fondos al propio Adorni. Una escribana que interviene en operaciones de esta envergadura tiene obligaciones legales respecto de la justificación patrimonial de las partes. Su desconocimiento declarado —o su negativa a responder— es, en sí mismo, un elemento de sospecha.
Las jubiladas compraron para revender en cinco meses. Viegas y Sbabo adquirieron el departamento a Hugo Morales en mayo de 2025 por 200.000 dólares y se lo cedieron a Adorni en noviembre de 2025 por 230.000. La ganancia nominal fue de 30.000 dólares, pero como solo cobraron ese mismo monto de anticipo y el resto quedó diferido, en la práctica aún no percibieron nada. El motivo por el cual dos jubiladas compraron una propiedad para inmediatamente transferirla a un alto funcionario del Gobierno, bajo condiciones tan favorables para él, no tiene ninguna explicación aún.
Los «dos pibes» que nadie menciona. El ex futbolista Hugo Morales declaró que cuando se firmó la escritura de venta aparecieron dos jóvenes que no formaban parte de la negociación inicial. Su abogado precisó en radio que esos mismos jóvenes habían sido quienes le ofrecieron comprar el departamento antes de que las jubiladas apareciesen como compradoras formales. Uno podría ser hijo de una de las acreedoras. La Justicia investiga si alguno de ellos tenía vínculos previos con Adorni.
La deflación del precio. El departamento pasó de publicarse a 340.000 dólares en febrero de 2024 a escriturarse en 200.000 dólares en mayo de 2025, una caída del 41% en poco más de un año. Morales atribuyó el precio a que el inmueble estaba deteriorado tras años de alquiler. Sin embargo, la inmobiliaria Rucci continuaba ofreciendo unidades en el mismo edificio a valores superiores.
Los 30.000 dólares en efectivo. El anticipo que Adorni pagó a las jubiladas fue en efectivo. La trazabilidad de ese dinero en metálico —quién lo tuvo, de dónde provino, cuándo se movió— es parte de lo que el fiscal debe determinar.
Las siete visitas a Casa Rosada. Nechevenko reconoció haber concurrido a la sede del Poder Ejecutivo en siete oportunidades. No explicó por qué ni en qué carácter. La relación entre una escribana que rubrica las operaciones inmobiliarias de un jefe de Gabinete y sus visitas recurrentes al despacho presidencial no es un dato menor en una causa por presunto enriquecimiento ilícito.
El celular olvidado. Ante una consulta concreta durante su declaración, Nechevenko respondió que había concurrido a Casa Rosada porque había olvidado el celular. La justificación fue reproducida por distintos medios sin que la escribana ofreciera una explicación más detallada sobre el contexto de esas visitas.
El precedente de Parque Chacabuco. Según la propia escribana, el mismo mecanismo de hipoteca privada se utilizó en 2014 para la compra del departamento de la calle Asamblea al 1100, operación que fue cancelada en 2019. El Gobierno lo presentó como prueba de que se trata de un esquema habitual en la conducta patrimonial de Adorni. La fiscalía deberá determinar si ese antecedente despeja o refuerza las sospechas sobre el patrón de financiamiento.
La inmobiliaria Rucci bajo la lupa judicial. El juez Lijo ordenó presentarse en la inmobiliaria Rucci para secuestrar la documentación de las operaciones. La empresa intermedió en al menos una de las transacciones y es clave para reconstruir cómo circuló la información sobre el inmueble, quiénes fueron los verdaderos negociadores y en qué momento Adorni entró en escena.
En la Casa Rosada, mientras tanto, interpretaron la declaración de Nechevenko como un aval al funcionario. Según fuentes oficiales, la escribana confirmó que las únicas operaciones realizadas fueron la hipoteca del departamento de Parque Chacabuco, la compra de una casa en el country Indio Cuá y la adquisición del departamento de Caballito, y que en todos los casos se utilizaron «los mecanismos habituales». Esos mecanismos implican, en este caso, que dos jubiladas financien sin intereses casi la totalidad del precio de una propiedad a un funcionario con salario de Estado.