Miércoles 03 de junio de 2026

Secciones

El calvario de la mamá de Barrelier

Con los ojos rojos y destrozada por dentro, la madre del detenido le pidió perdón a la familia de Agostina y a la sociedad

La voz de Viviana, la madre de Claudio Barrelier —el único detenido por el brutal crimen de Agostina Vega—, dice una parte. La voz quebrada y los ojos rojos de tantas lágrimas derramadas en los últimos días dicen el resto. Con la puerta entreabierta de su casa y visiblemente superada por el horror que salpica a su propio apellido, la mujer accedió a hablar unos pocos minutos antes de llamarse a un silencio que parece definitivo.

“Destruida, destruida, estoy destruida. Es lo único que le puedo decir, chicos. Por favor… no quiero hablar”, alcanzó a balbucear frente a los micrófonos, desnudando el calvario que vive desde el día en que su hijo fue señalado como el asesino de la adolescente de 14 años.

Al ser consultada sobre si en este escenario tan doloroso siente el deseo o la necesidad de ver a Barrelier cara a cara en su lugar de detención, la respuesta de Viviana fue un golpe de honestidad brutal que expone la fractura total del vínculo: “No, sinceramente no. Porque destruyó a mi familai y destruyó a otra familia más”.

Una confianza ciega que se desmoronó
Durante la entrevista, los cronistas le recordaron a la mujer que su hijo ya contaba con antecedentes y una denuncia previa de una expareja que había logrado escapar de él. Viviana admitió que sabía de ese episodio y que el imputado llegó a estar tras las rejas, pero reconoció que decidió creer en la versión que él le dio en la intimidad.

Lee  Javier Milei recortó los fondos discrecionales a gobernadores: envió 73% menos

“Yo creía en él, chicos. Él me había dicho que era una cama. Que era una cama lo que le habían hecho. Nada más”, se justificó con dolor, asegurando que para ella Claudio siempre había sido “un excelente hijo”, a pesar de que por “cosas de la vida” hacía bastante tiempo que no se veían con frecuencia.

La situación de la familia dentro de la casa
Viviana también intentó desvincular al resto de la familia de Barrelier, confirmando que la actual pareja de su hijo y la hija de esta se encontraban en la vivienda en el momento en que el asesino ingresó con Agostina, pero que no presenciaron absolutamente nada. “Ellos no escucharon nada porque estaban en el fondo. Nunca supieron que estaba ingresando Agostina ahí”, aclaró de forma rotunda, despegándolas también de los movimientos sospechosos con el Ford Ka negro.

“Tenemos miles de preguntas y no tenemos respuestas”, lamentó la mujer, sintetizando el desconcierto y el peso de una realidad que todavía no alcanzan a procesar.

Hacia el final, al borde del desmayo y suplicando que respetaran su dolor, Viviana cerró la nota con un pedido de disculpas que conmovió a los presentes, asumiendo una culpa ajena ante una provincia consternada: “Perdón. Perdón a la sociedad y perdón a su familia. No quiero hablar más. Perdón”.

Página/12

Seguir Leyendo

celentino
Marrocos (1)

Noticias Recientes