En un mal momento político y económico, el Gobierno acudió nuevamente a gobernadores aliados para mostrar algún tipo de respaldo y tratar de instalar una agenda que no sea la de los escándalos de corrupción. En una llamativa mesa política, con Karina Milei en la cabecera y sin Manuel Adorni, posaron el mendocino Alfredo Cornejo y el entrerriano Rogelio Frigerio. Por su lado, el ministro de Economía, Luis Caputo, recibió al tucumano Osvaldo Jaldo, aunque sin resultados concretos. Mientras tanto, unos 150 intendentes de distintos puntos del país, apoyados por los gobernadores Axel Kicillof y Ricardo Quintela, buscaban hacerle llegar a Caputo un reclamo para que baje el precio de los combustibles y distribuya los fondos que recauda a través de impuestos destinados a financiar obras.
Ya ni siquiera las encuestas de los consultores amigos le dan bien al Gobierno y da toda la sensación de que los tiempos políticos se aceleraron. La reunión de 150 intendentes nucleados en la FAM, principalmente pertenecientes al peronismo y la UCR, con una lista de reclamos para entregar en la mesa de entradas del Ministerio de Economía, principalmente que haga algo con la nafta, que haga obras con el impuesto a los combustibles y que deje de ajustar a municipios y provincias. Las rutas en mal estado, la falta de obras para acceso al agua potable y saneamiento,