En las elecciones más complejas, accidentadas y fragmentadas que se recuerden, con el 93 por ciento de las actas contabilizadas, no se define el resultado.
Cuatro días después de las elecciones, continúa la incertidumbre si la segunda vuelta presidencial del 7 de junio será entre dos candidaturas de la ultraderecha o si la izquierda se mete al balotaje. En las elecciones más complejas, accidentadas y fragmentadas que se recuerden, con el 93 por ciento de las actas contabilizadas, no se define el resultado. Se ha confirmado el triunfo de Keiko Fujimori, aunque con una baja votación de 17 por ciento, pero la pelea por el segundo puesto sigue voto a voto. El congresista de izquierda Roberto Sánchez aventaja al ultraderechista Rafael López Aliaga por solo siete mil votos, de un total de 18,8 millones contabilizados. Sánchez tiene 11,97 por ciento y López Aliaga 11,93 por ciento.
La diferencia entre el segundo y tercer puesto es tan ajustada que incluso el final del conteo podría no definir un resultado, por las impugnaciones presentadas pendientes de resolverse. La elección se podría definir en mesa, con las actas observadas que deben ser revisadas por el jurado electoral, para ser validadas o anuladas. Esto retrasaría una definición varios días. Al momento del cierre de este despacho, un 5,83 por ciento de las actas habían sido observadas, lo que representa unos 900 mil votos, una cantidad que será decisiva para definir el segundo lugar. Y quedaban por procesarse el 1,1 por ciento de las actas, algo menos de 200 mil votos.
Cuando Sánchez lo adelantó en el conteo, el ultraderechista exalcalde de Lima Rafael López Aliaga salió a denunciar fraude, sin evidencias para sostener sus acusaciones. Lo hizo insultando y amenazando a las autoridades electorales. Apuesta a denunciar fraude si no pasa a la segunda vuelta. Los observadores internacionales han descartado un fraude. Keiko Fujimori no ha ocultado su deseo de competir contra el otro candidato de la ultraderecha, con quien tendría más opción de ganar, y le ha ofrecido a López Aliaga apoyo para la disputa que se viene en la revisión de actas impugnadas.
Mientras la candidatura de López Aliaga se sostiene con los votos de Lima, bastión de la derecha, y del extranjero, la figura de Sánchez, como en su momento ocurrió con su mentor en estas elecciones el expresidente Pedro Castillo, se hace fuerte en el interior del país, especialmente en las zonas andinas. Sánchez asegura que el cómputo que tiene con copias de las actas lo ponen en la segunda vuelta y demandó respeto al voto popular. Un conteo rápido de la encuestadora Ipsos también pone a Sánchez en el segundo lugar.