Sumate a nuestras actividades

Perú: el fujimorismo sufrió una debacle en las municipales y regionales

05/10/2026

La izquierda consolidó su fuerza en el sur andino, destacándose el triunfo de Verónika Mendoza en Cusco, mientras partidos de derecha e independientes ganaron en otras regiones. Lima fue para la ultraderecha.

 

Menos de tres meses después de haber asumido el gobierno, la presidenta Keiko Fujimori ha sufrido una debacle electoral en las elecciones municipales y para gobernadores regionales en todo el país. Su partido, Fuerza Popular (FP), fue barrido en las urnas. En Lima, su candidato a la alcaldía quedó relegado al séptimo puesto con 2,6 por ciento, y el fujimorismo ha sido derrotado en las 25 regiones.

El mejor desempeño electoral del partido de gobierno ha sido un segundo lugar, con 19,6 por ciento, en la norteña región de Lambayeque, lo que le permite meterse al balotaje por la gobernación. En las otras 24 regiones ha quedado en el sótano electoral. Este mal desempeño del fujimorismo en las elecciones se da cuando las encuestas revelan un desplome de la aceptación de Keiko Fujimori en solo dos meses de gestión. Un último sondeo de la encuestadora Datum realizado en septiembre registra que el apoyo a Fujimori ha caído del 60 por ciento al inicio de su gobierno en julio pasado a 42 por ciento, y el rechazo a su gestión ha subido en ese periodo de 24 a 44 por ciento.

A pesar de este duro revés electoral, el gobierno fujimorista tendrá en la capital a un alcalde de la derecha cercana al régimen. Según el conteo oficial al 92,7 por ciento —quedan pendientes de contarse las actas que han sido observadas—, Rafael López Aliaga, fundador del partido de ultraderecha Renovación Popular (RP), gana con 27,7 por ciento; segundo se ubica otro candidato de derecha, Francis Allison, exalcalde de un distrito residencial de la capital, con 26,8 por ciento. La diferencia entre ambos es de 45 mil votos de 5,63 millones contabilizados. Una diferencia que no permite confirmar oficialmente el triunfo de López Aliaga, el que, sin embargo, solamente estaría en riesgo si las actas observadas marcan un importante cambio. Un conteo rápido no oficial al cien por ciento da ganador a López Aliaga con 27,6 por ciento, con Allison segundo con 26,7 por ciento.

Pero si se ratifica la victoria de López Aliaga, no es seguro que pueda asumir la alcaldía de Lima. El ultraderechista fue elegido alcalde de la capital en 2022 y se apartó del cargo para presentarse este año a la presidencia, elección en la que quedó tercero. La Constitución prohíbe a quien fue elegido alcalde postular al mismo cargo en la siguiente elección. Para burlar esta prohibición, López Aliaga postuló formalmente como candidato a primer regidor y no como alcalde —pero hizo toda su campaña como candidato a alcalde— y luego de inscrita la candidatura de su partido, el candidato que puso para la alcaldía en su lista renunció, dejándolo como su reemplazante para el cargo de alcalde. Una burda maniobra para burlar la ley con una reelección encubierta, que el Jurado Nacional de Elecciones (JNE) ha permitido.

En una insólita decisión, el presidente del JNE, Roberto Burneo, señaló que se pronunciarían sobre la validez de la candidatura de López Aliaga recién después de las elecciones. Si se confirma el triunfo del ultraderechista, el JNE deberá decidir, con el hecho consumado del resultado electoral, si está o no habilitado para ser alcalde de Lima, al estar prohibido un segundo periodo consecutivo en el cargo. Preguntado qué haría si el JNE no le permite asumir la alcaldía por ser ilegal la reelección, López Aliaga respondió amenazante: “No soy manco, toda mi vida la he hecho a patadas”.

Empresario millonario que se benefició en la dictadura de Alberto Fujimori con concesiones del Estado, López Aliaga, conocido como “Porky”, es un fanático religioso miembro del ultraconservador Opus Dei. Autoritario, prepotente, arrogante, acostumbrado a la violencia verbal y al insulto, la amenaza y la difamación contra sus críticos, “Porky”, de 55 años, es un admirador de Javier Milei, Jair Bolsonaro y Donald Trump. Su reciente gestión como alcalde de Lima se ha caracterizado por ofertas incumplidas, obras cuestionadas, desconocimiento de las normas y el endeudamiento de la municipalidad. A pesar de eso, el ultraderechista tiene respaldo en una Lima conservadora. Pero en el interior del país su partido no tiene presencia.

En 15 de las 25 regiones habría segunda vuelta para elegir gobernadores, al no superar ningún candidato el 30 por ciento. La izquierda confirma su fuerza en el sur del país, especialmente el sur andino, donde, dividida en distintas agrupaciones, gana en tres regiones y pasa a segunda vuelta en otras tres, en una de las cuales, la altiplánica Puno, competirán en el balotaje dos candidatos de izquierda. En el resto del país ganan candidatos de partidos de derecha que tuvieron un mal desempeño en la última elección presidencial y movimientos independientes.

El triunfo más significativo de la izquierda es el de la dos veces candidata presidencial Verónika Mendoza, que gana la gobernación de la región andina de Cusco en primera vuelta, un resultado que la regresa al centro de la escena política y la coloca como una potencial figura de relevancia en la oposición al gobierno de Keiko Fujimori.

Página/12