Brasil alcanzó este miércoles un avance estratégico en su industria de defensa con la presentación del F-39E Gripen, el primer avión de combate supersónico fabricado en suelo brasileño, que busca reducir la dependencia tecnológica extranjera.
El presidente Luiz Inácio Lula da Silva encabezó la ceremonia en el municipio de Gavião Peixoto, estado de San Pablo, donde se puso en funciones la primera unidad producida localmente. Este desarrollo forma parte de un acuerdo de transferencia de tecnología con la empresa sueca Saab, que permite a la industria brasileña no solo ensamblar, sino fabricar componentes críticos de estas aeronaves de última generación.
El proyecto F-39E Gripen representa una inversión multimillonaria que busca renovar la flota de la Fuerza Aérea Brasileña (FAB). A diferencia de las compras de armamento tradicionales, este contrato estipula que ingenieros y técnicos locales participen en toda la cadena de valor, lo que posiciona a Brasil como el único país en América Latina con capacidad para producir aviones de combate de tecnología supersónica.
La puesta en marcha de esta planta de producción tiene consecuencias directas para el Mercosur y los países vecinos. La consolidación de un polo aeronáutico de defensa en San Pablo abre la puerta a futuras exportaciones de aeronaves y servicios de mantenimiento dentro del continente, evitando que los países de la región deban recurrir exclusivamente a proveedores de Estados Unidos, Europa o China.
Para el mercado argentino y regional, este movimiento de Brasil altera el equilibrio de capacidades de defensa. Mientras otros países de la zona enfrentan procesos de reequipamiento con material usado o de baja vida útil, Brasil apuesta por la autonomía de fabricación, lo que garantiza una operatividad a largo plazo sin las restricciones que suelen imponer las potencias globales en momentos de conflicto.

Cómo funciona el programa Gripen
El programa no se limita a la entrega de una unidad. El esquema de trabajo diseñado entre Brasil y Suecia contempla:
Capacitación técnica: Más de 350 ingenieros brasileños recibieron formación especializada en las instalaciones de Saab en Linköping.
Producción local: La planta de Embraer en Gavião Peixoto se encarga de las pruebas de vuelo y el ensamblaje final.
Integración de sistemas: Los cazas cuentan con sistemas de radar y armamento que pueden ser adaptados según las necesidades específicas de la región.
El F-39E Gripen es reconocido mundialmente por su bajo costo de mantenimiento por hora de vuelo en comparación con sus competidores directos, como el F-16 o el Rafale, un factor determinante para las economías latinoamericanas que buscan eficiencia presupuestaria.
Qué observar en los próximos meses
Tras esta presentación, el cronograma oficial prevé la entrega escalonada de nuevas unidades a la Fuerza Aérea. El foco estará puesto en la capacidad de Brasil para cumplir con los plazos de producción y si surgirán acuerdos de cooperación con otros países de la región para la provisión de partes o servicios técnicos especializados, consolidando a la empresa Embraer como el actor central de la defensa sudamericana.