
Lula ganó las elecciones en Brasil 2026: derrotó a Flávio Bolsonaro y gobernará por cuarta vez
Luiz Inácio Lula da Silva ganó las elecciones presidenciales de Brasil 2026 y fue reelegido para un cuarto mandato, después de derrotar al senador Flávio Bolsonaro, del Partido Liberal (PL), en el balotaje celebrado este domingo 25 de octubre. La victoria fue confirmada por los principales medios brasileños a partir del avance del escrutinio del Tribunal Superior Electoral (TSE), que permitió establecer el resultado antes de contabilizar la totalidad de las urnas.
La definición se conoció alrededor de las 21:09, después de una noche en la que ambos candidatos llegaron a alternarse en el primer lugar. En el corte de las 21:03, con el 91,95 por ciento de las secciones escrutadas, Lula obtenía 58.717.861 votos, equivalentes al 51,62 por ciento, frente a los 55.023.647 sufragios, el 48,38 por ciento, de Flávio Bolsonaro.
La diferencia era de 3.694.214 votos. Esas cifras corresponden a un corte parcial anterior a la confirmación del ganador y deberán reemplazarse por los números definitivos cuando concluya la totalización.
El resultado marca un acontecimiento inédito en las elecciones presidenciales brasileñas: por primera vez, un candidato que terminó segundo en la primera vuelta consiguió revertir la diferencia y ganar el balotaje.
Flávio Bolsonaro había encabezado la votación del 4 de octubre con el 47,03 por ciento de los sufragios válidos, frente al 45,16 por ciento de Lula. Tres semanas después, el presidente consiguió revertir aquella diferencia y asegurar su continuidad al frente del Palacio del Planalto.
Pero la elección dejó mucho más que un ganador. El mapa electoral mostró un país con fuertes diferencias territoriales, mientras las gobernaciones comenzaron a definir la distribución política con la que deberá convivir el nuevo mandato presidencial.
Lula revirtió la primera vuelta y consiguió su cuarto mandato
La victoria representa un nuevo capítulo en la trayectoria del dirigente del Partido de los Trabajadores (PT), que gobernó Brasil entre 2003 y 2010 y regresó a la presidencia en enero de 2023.
A los 80 años, Lula consiguió una cuarta victoria presidencial y continuará al frente del país hasta comienzos de 2031.
La elección tuvo una particularidad política importante. Durante buena parte de la campaña, el presidente enfrentó un escenario de desgaste electoral y terminó por detrás de Flávio Bolsonaro en la primera vuelta.
El resultado obligó a reorganizar su campaña, ampliar la movilización territorial y buscar apoyos entre sectores que no habían respaldado su candidatura el 4 de octubre.
El escrutinio del domingo también mostró esa competencia ajustada.
Lula comenzó la noche encabezando los primeros resultados, pero Flávio consiguió pasar al frente cuando avanzaron las secciones de territorios donde el bolsonarismo mantiene importantes respaldos.
Posteriormente, el presidente recuperó la ventaja y comenzó a ampliarla a medida que ingresaron votos de otras regiones.
La evolución no representó cambios en los votos emitidos, sino diferencias en la velocidad con que los estados incorporaron sus resultados.
Finalmente, la distancia entre los candidatos permitió confirmar la reelección de Lula sin necesidad de esperar el cierre completo de todas las secciones.
San Pablo, Minas Gerais y Río de Janeiro: cómo votaron los grandes estados
Una de las claves de la elección estuvo en los estados con mayor cantidad de electores.
San Pablo, el principal distrito electoral del país, volvió a registrar una ventaja para el bolsonarismo.
En uno de los últimos cortes territoriales consultados, Flávio Bolsonaro alcanzaba el 54,58 por ciento de los votos válidos, frente al 45,42 por ciento de Lula, con el 85,72 por ciento de las secciones contabilizadas.
El resultado se aproxima a la distribución de 2022, cuando Jair Bolsonaro obtuvo el 55,24 por ciento de los sufragios válidos de San Pablo.
Sin embargo, el estado presenta diferencias importantes entre la capital, su área metropolitana y los municipios del interior.
São Paulo, Guarulhos, Campinas, Ribeirão Preto y São José dos Campos tienen características económicas y sociales diferentes. Sus resultados municipales completos permitirán analizar cómo se distribuyeron los respaldos a ambos candidatos.
En Minas Gerais, en cambio, la competencia volvió a mostrar una diferencia pequeña.
Con el 90,29 por ciento de las secciones contabilizadas en un corte previo, Lula reunía el 50,29 por ciento de los votos válidos y Flávio Bolsonaro alcanzaba el 49,71 por ciento.
El antecedente de 2022 es especialmente significativo: Lula había derrotado a Jair Bolsonaro en Minas Gerais por apenas 49.650 votos.
En Río de Janeiro, Flávio Bolsonaro registraba el 53,44 por ciento de los sufragios frente al 46,56 por ciento de Lula, con el 53,20 por ciento del recuento estadual completado en el corte disponible.
El resultado resulta relevante por la trayectoria política del senador, que desarrolló buena parte de su carrera en ese estado.
Las cifras estaduales mencionadas son parciales y deberán contrastarse con los resultados definitivos para evaluar cambios territoriales respecto de 2022.
El nordeste volvió a resultar fundamental para Lula
La principal fortaleza territorial de Lula volvió a encontrarse en el nordeste brasileño.
En Bahía, el presidente obtenía el 71,16 por ciento de los votos válidos frente al 28,84 por ciento de Flávio Bolsonaro, con el 83,21 por ciento de las secciones contabilizadas.
En Pernambuco, Lula alcanzaba el 69,45 por ciento contra el 30,55 por ciento de su adversario.
En Ceará, el mandatario reunía el 68,76 por ciento, mientras Flávio obtenía el 31,24 por ciento.
También se registraron amplias ventajas para el PT en Piauí, Maranhão, Paraíba y otros estados nordestinos.
La importancia de esos resultados no reside únicamente en los porcentajes. Bahía, Pernambuco y Ceará concentran electorados numerosos, capaces de aportar diferencias absolutas de millones de sufragios.
En 2022, el nordeste había proporcionado a Lula una ventaja regional aproximada de 12,57 millones de votos sobre Jair Bolsonaro.
Esa diferencia resultó fundamental para compensar los resultados favorables al entonces presidente en otras regiones.
La elección de 2026 volvió a mostrar una distribución territorial semejante, aunque las cifras definitivas permitirán determinar dónde Lula amplió o redujo sus márgenes respecto de hace cuatro años.
El sur y el centro-oeste mantuvieron sus respaldos a Flávio Bolsonaro
Flávio Bolsonaro obtuvo diferencias importantes en el sur brasileño.
En Paraná, con prácticamente todas las secciones escrutadas, el candidato del PL alcanzaba el 62,61 por ciento de los votos válidos.
En Santa Catarina, obtenía el 69,44 por ciento, mientras que en Río Grande do Sul reunía el 57,74 por ciento.
La distribución presenta semejanzas con la elección de 2022, cuando Jair Bolsonaro había conseguido amplias victorias en Paraná y Santa Catarina.
El centro-oeste también mostró ventajas para Flávio.
En Goiás registraba el 59,71 por ciento de los votos válidos; en Mato Grosso, el 66,07 por ciento; y en Mato Grosso do Sul, el 59,59 por ciento.
Estos resultados permiten identificar continuidades territoriales entre el respaldo electoral a Jair Bolsonaro y el obtenido por su hijo.
Sin embargo, la comparación definitiva debe considerar los votos absolutos, la participación y los resultados municipales completos, además de los porcentajes estaduales.
Brasil también eligió gobernadores: las principales definiciones
La jornada dejó importantes resultados en las elecciones regionales.
En Amazonas, Omar Aziz, del Partido Social Democrático (PSD), consiguió imponerse frente a Professora Maria do Carmo, del Partido Liberal.
Aziz ya había gobernado el estado entre 2010 y 2014. Su regreso al Ejecutivo estadual tiene importancia para una región atravesada por debates sobre infraestructura, desarrollo productivo, seguridad fronteriza y protección ambiental.
En Acre, Mailza Assis, del Partido Progresistas (PP), consiguió la reelección frente a Alan Rick, de Republicanos.
En el Distrito Federal, Celina Leão, también del PP, fue elegida gobernadora frente a Leandro Grass, del PT.
En Espírito Santo, Lorenzo Pazolini, de Republicanos, se impuso sobre Ricardo Ferraço, del MDB.
En Tocantins, Vicentinho Júnior, del PSDB, consiguió una victoria especialmente significativa frente a Professora Dorinha, de União Brasil.
El resultado de Tocantins constituye una de las principales remontadas de las elecciones estaduales: Dorinha había terminado primera en la votación del 4 de octubre, pero Vicentinho consiguió revertir aquella diferencia durante el balotaje.
En Rio Grande do Norte, la disputa entre Cadu de Lula, del PT, y Allyson Bezerra, de União Brasil, permanecía ajustada en los últimos cortes verificados. La definición deberá actualizarse con el resultado oficial.
Río de Janeiro constituye un caso diferente. La gobernación había quedado definida antes del balotaje, después de una retotalización judicial que permitió proclamar electo a Douglas Ruas, del Partido Liberal.
Los resultados estaduales muestran que la distribución del poder territorial no reproduce automáticamente las preferencias presidenciales. Los gobernadores pertenecen a partidos diferentes y deberán negociar con el gobierno federal durante los próximos cuatro años.
Dónde votaron Lula y Flávio Bolsonaro y cómo se vivió la jornada
Lula votó durante la mañana del domingo en la Escuela Estadual João Firmino Correia de Araújo, ubicada en São Bernardo do Campo, dentro del área metropolitana de San Pablo.
El lugar tiene un significado especial para el presidente, cuya trayectoria política comenzó como dirigente sindical en esa región industrial.
El mandatario acudió acompañado por la primera dama Janja da Silva, el vicepresidente Geraldo Alckmin y otros dirigentes de su espacio político.
Flávio Bolsonaro votó en una escuela municipal de Vila Isabel, en la zona norte de Río de Janeiro, rodeado por dirigentes de su espacio.
La jornada también estuvo marcada por dificultades en el transporte de electores en distintas ciudades, particularmente Salvador y San Pablo.
Las denuncias dieron lugar a actuaciones judiciales y a una decisión de extender el horario de votación en determinadas condiciones.
En las últimas horas de la jornada, simpatizantes de ambos candidatos se concentraron en distintos puntos de Brasil para seguir el escrutinio.
Las movilizaciones reflejaron la intensidad de una elección presidencial que mantuvo diferencias estrechas hasta las etapas avanzadas de la totalización.
Argentina y el Mercosur ante un nuevo mandato de Lula
El resultado brasileño tendrá consecuencias políticas para Argentina, aunque los efectos concretos dependerán de las decisiones que adopten ambos gobiernos.
Brasil es uno de los principales socios comerciales argentinos y un destino fundamental para las exportaciones industriales, especialmente las vinculadas con el sector automotor.
El presidente Javier Milei mantiene diferencias políticas públicas con Lula y relaciones de afinidad con la familia Bolsonaro.
Durante la campaña, dirigentes argentinos expresaron respaldos a ambas candidaturas, pero esas manifestaciones previas no deben confundirse con reacciones oficiales posteriores a la elección.
La continuidad de Lula implica que ambos mandatarios seguirán compartiendo una agenda bilateral que comprende comercio, inversiones, energía, infraestructura y Mercosur.
También será importante la relación de Brasil con Estados Unidos, China y los demás países sudamericanos.
Las diferencias políticas entre presidentes pueden influir en el clima diplomático, pero la relación entre Argentina y Brasil comprende compromisos económicos e institucionales que trascienden a sus dirigentes.
El resultado representa además un nuevo escenario para América Latina, donde la posición brasileña seguirá siendo determinante en numerosas negociaciones regionales.
Lula consiguió su cuarta victoria presidencial y protagonizó una remontada sin precedentes en la historia electoral reciente de Brasil. La definición cierra una campaña polarizada y abre un nuevo período en el que el gobierno federal deberá convivir con un mapa territorial diverso, una oposición con millones de votos y los desafíos económicos y sociales de la principal potencia sudamericana.

