Miércoles 28 de enero de 2026

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Impacto letal entre dos trenes de alta velocidad

El choque entre formaciones de Iryo y Renfe dejó al menos 21 muertos y decenas de heridos graves. Vagones destrozados y rescates dramáticos marcaron la tragedia.

Un tremendo accidente ferroviario en el sur de España dejó al menos 21 personas fallecidas y más de un centenar de heridos (treinta de ellos muy graves) este domingo tras el choque y descarrilamiento de dos trenes de alta velocidad cerca de la localidad de Adamuz, en la provincia de Córdoba, Andalucía. Las autoridades han advertido que la cifra de víctimas podría seguir aumentando a medida que avanzan las labores de rescate y se confirma la identidad de afectados.

El siniestro ocurrió en la tarde del domingo alrededor de las 19.45 horas locales, cuando un tren de la compañía Iryo, que partió de Málaga con destino a Madrid Puerta de Atocha, sufrió un descarrilamiento en un desvío de entrada a la estación de Adamuz y cruzó a la vía contigua, donde circulaba un tren de alta velocidad de Renfe con destino a Huelva. Ambos trenes colisionaron y también descarrilaron, provocando una escena de gran violencia mecánica y un despliegue masivo de servicios de emergencia.

Fuentes oficiales de la Guardia Civil y del gobierno andaluz confirmaron 21 fallecidos, entre ellos el maquinista del tren de Renfe, y un número elevado de heridos, más de 100 personas, de las cuales al menos 30 presentan lesiones graves y están bajo atención médica en distintos hospitales de la región. Los datos coinciden con los informes divulgados por medios españoles y agencias internacionales, que también señalan que varios pasajeros quedaron atrapados entre los vagones retorcidos tras el impacto.

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Los equipos de emergencia describieron el lugar del accidente como un campo de amasijos metálicos, con vagones volcando por un talud de varios metros y difíciles accesos para extracción de víctimas. El jefe de bomberos de Córdoba relató que los hierros de las estructuras estaban “retorcidos con las personas dentro”,y que en algunos casos fue necesario retirar cuerpos para poder liberar a sobrevivientes atrapados.

Testigos y pasajeros que vivieron el impacto coincidieron en la intensidad de la sacudida. Un periodista de la radio pública RNE, que viajaba en el convoy de Iryo, relató que el choque se sintió como “un terremoto” que estremeció el vagón y provocó una situación de pánico generalizado entre los presentes. Otra pasajera relató que pensó que “era el fin” cuando maletas, vidrios y objetos comenzaron a caer sobre ellos antes de la detención forzada del tren.

Las escenas captadas por los medios y en redes sociales muestran numerosos vagones fuera de rieles, partes de trenes inclinadas en el terreno y personal de rescate trabajando intensamente bajo luz artificial para sacar a los heridos, atender a los atrapados y estabilizar la zona. Vecinos de Adamuz, muchos voluntarios, se acercaron con mantas, agua y primeros auxilios para colaborar con los servicios de emergencia ante la magnitud de la tragedia.

El ministro de Transportes, Óscar Puente, que se desplazó a las oficinas de la entidad gestora de infraestructuras ferroviarias Adif, señaló que la colisión fue “terrible” y que las primeras unidades del tren de Renfe fueron literalmente lanzadas por el impacto, aumentando la complejidad de las labores de rescate. Puente confirmó también la activación de protocolos de emergencia nacional para atención de víctimas y coordinación con las comunidades autónomas implicadas.

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El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, suspendió su agenda del lunes para seguir de cerca la evolución del siniestro y declaró que el Ejecutivo está trabajando de manera conjunta con autoridades regionales, servicios de emergencia y fuerzas de seguridad para auxiliar a las víctimas y a sus familiares. La Casa Real de España expresó su “gran preocupación” y solidaridad con los afectados por el grave accidente.

Las consecuencias del choque alcanzan también la operativa habitual del sistema ferroviario español. Adif anunció la suspensión total del servicio de alta velocidad entre Madrid y Andalucía para este lunes, afectando miles de pasajeros y generando desvíos y cancelaciones de trenes en toda la red. Se habilitaron espacios en estaciones como Atocha en Madrid y varias terminales en Andalucía para atender a familiares de las víctimas y brindar información.

En la zona de Adamuz, las labores de rescate continuaron durante la noche y la madrugada, con presencia de unidades móviles de cuidados intensivos, ambulancias, técnicos especializados y equipos logísticos que trabajaron para estabilizar a los heridos graves y garantizar la atención médica necesaria. Las autoridades también han activado puntos de apoyo psicológico y emocional para las familias y afectados que están siendo trasladados desde distintos puntos del país.

Hasta el momento, no se han divulgado conclusiones oficiales sobre la causa del accidente. Las investigaciones preliminares se centran en determinar por qué el tren de Iryo descarriló en el desvío y cruzó a la vía contraria, y si hubo fallas técnicas, humanas o de señalización que contribuyeron al siniestro. Una comisión investigadora independiente ya fue anunciada para esclarecer las circunstancias del choque.

El accidente de Adamuz se perfila como uno de los más graves de la historia reciente del ferrocarril español, comparable en impacto humano y material con siniestros pasados y generando una fuerte reacción social y política sobre la seguridad del transporte ferroviario en un país con una de las redes de alta velocidad más extensas de Europa.

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Página/12

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