Lunes 01 de junio de 2026

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Colombia va al balotaje: la izquierda oficialista no reconoce el conteo y la derecha se ve ganadora

Se profundiza la polarización en la región: el candidato de Petro no reconoce la derrota y se calienta el balotaje. El resultado definitivo tardará 10 días y la segunda vuelta será apenas 11 días después. La tensión política, al palo.

Colombia no escapa al escenario de polarización política que divide a la región y se encamina a definir su futuro en un balotaje convocado para el próximo 21 de junio entre el candidato oficialista Iván Cepeda, que pertenece al partido de Gustavo Petro, y la nueva cara de la derecha, en versión radical y populista, que encarna Abelardo De la Espriella.

Pero lo que podría haber sido un trámite típico e institucional de dos fuerzas que definen en un balotaje terminó con denuncias por presuntas irregularidades y un clima de tensión que se extenderá por 10 días ante el rechazo de Cepeda y Petro del resultado preliminar: el oficialismo rechazó el sistema de conteo rápido que le dio a De la Espriella una victoria por 3 puntos (43% a 40%) y pide esperar el conteo definitivo.

“El llamado conteo transmitido no tiene fuerza vinculante”, dijo Petro desde sus redes sociales, cuando pasaban las 20 (22 hora argentina) y Colombia entró en un estado de incertidumbre. El Presidente denunció que en los últimos días hubo un movimiento de cerca de 800 mil cédulas de identidad en el padrón electoral. El reclamo del oficialismo es clave porque, según este conteo rápido, la diferencia entre De la Espriella y Cepeda es de apenas 665.915 votos. O sea, el escrutinio definitivo podría dar un cambio del resultado, aunque no evitar el balotaje.

Inmediatamente después de la publicación de Petro, el candidato Cepeda salió a celebrar la victoria junto a su compañera de fórmula Aida-Quilcue y destacó que ese binomio representa la principal fuerza política del país, además de denunciar un “desfase” en el sistema de conteo rápido.

“Hay un desfase que queremos verificar en torno al censo electoral. Queremos que esto se aclare porque somos gente seria. Existe información e indicios de que hay un número indeterminado de mesas en las que se presentaron votaciones atípicas. Solo cuando las comisiones escrutadoras dejen totalmente aclarado este asunto nos vamos a pronunciar sobre los resultados de esta noche”.

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A la denuncia de Petro, el candidato oficialista Cepeda sumó un elemento de la geopolítica al insinuar una intrusión extranjera, más precisamente de Estados Unidos, en los comicios. “Esto no es otra cosa que una vulgar intervención en nuestro proceso electoral. Estamos pidiendo en democracia que las comisiones escrutadoras hagan su trabajo”, afirmó desde el búnker del Pacto Histórico.

La situación podría tensarse aún más porque De la Espriella pidió que Estados Unidos y los países democráticos “vigilen esta elección”. El candidato de la extrema derecha colombiana tiene relaciones estrechas con el Partido Republicano, para el cual ha hecho aportes proselitistas, y posee ciudadanía estadounidense dado que vivió en ese país muchos años.

No solo eso: Washington había hecho saber en el último tiempo de la relevancia que esta elección tenía para la región. El senador republicano Bernie Moreno, colombiano naturalizado estadounidense, dijo que es “importantísimo” que Colombia sea “el aliado más importante de Estados Unidos en el continente”. Por otro lado, el alto funcionario del Departamento de Estados para América Latina, Michael Kozak, había amenazado en las últimas semanas con “terribles consecuencias” para quienes atenten contra los candidatos, en referencia a De la Espriella.

En este escenario de polarización y final abierto, el presidente Javier Milei salió rápidamente a posicionarse en el eje Estados Unidos-De la Espriella, al felicitar al candidato de la derecha por su “victoria” en las elecciones de Colombia. “Este resultado refleja el anhelo de libertad y progreso del pueblo colombiano, y una voluntad expresa de decirle basta al fracasado modelo socialista que tanto daño le ha hecho a nuestra región, y a Colombia en especial, en los últimos 4 años”, expresó el presidente argentino desde sus redes sociales.

“De repetirse este resultado en segunda vuelta, no tengo dudas que Colombia va a ingresar nuevamente al concierto de las Naciones Libres, y retomará un rumbo orientado a la defensa de la vida, la libertad y la propiedad”, manifestó el libertario, ansioso de sumar un nuevo casillero en el tablero de los países gobernados por la nueva derecha.

También lo felicitaron otros aliados de Milei como el canciller de Israel, Gideon Sa’ar, y el líder del partido de extrema derecha española Vox, Santiago Abascal.

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La discusión que viene: petrismo y anti-petrismo
La sorpresa de la jornada no solo fue la performance de De la Espriella, el candidato outsider, sino el poco protagonismo que tuvo el uribismo y su candidata Paloma Valencia. Varios de los analistas consultados por El Destape coincidieron en que esta fue una elección marcada por la tensión entre el petrismo y el antipetrismo. La figura de Uribe ya no es central para definir la política colombiana: por eso ven nacer el post uribismo.

Fue notable lo sola que quedó Valencia este domingo. En la Gran Consulta por Colombia, una suerte de interna del partido de Uribe que se hizo en marzo pasado, la candidata había resultado ganadora para representar al Centro Democrático con más de 3 millones de votos. En esta elección cosechó apenas un millón 600 mil.

“La elección mostró que se enfrentan dos nociones de país, que piensan de forma opuesto lo público y los derechos, en un país en el que históricamente el centro había sido muy poderoso”, dijo a El Destape Lariza Pizano, politóloga de la Universidad de Los Andes. “En Colombia, la izquierda y la derecha salieron del clóset. La izquierda se fortaleció notablemente después del acuerdo de paz (2016), ya las guerrillas no le quitan legitimidad, y la derecha también salió del clóset y dejó de ser vergonzante por la posición que había tenido el uribismo en el conflicto armado”.

Pizano analizó que Uribe “representaba una derecha que disimulaba sus posiciones sociales más antipáticas; en cambio ahora hay un candidato abiertamente de derecha, populista, cuya única bandera es conservar el status quo de un país con altísimas desigualdades”.

Esta analista mostró su preocupación sobre los efectos que puede tener semejante polarización política en una sociedad tan “proclive a la violencia”.

El camino al balotaje
En un país que se percibe mayoritariamente de derecha y de centro, según detalla la última encuesta de Invamer, la experiencia transformadora de Petro parece haber sido una excepcionalidad histórica. A pesar de haber impulsado una reforma tributaria progresiva y una reforma agraria; de haber modernizado en clave de justicia social las leyes laborales y de haber llevado el salario mínimo a cerca de 500 dólares, al candidato oficialista no le alcanzó para ganar en primera vuelta, que era el escenario más favorable.

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Incluso habiendo movilizado todo el aparato electoral con el que logró reducir el abstencionismo en una elección que no es obligatoria, Cepeda no pudo imponerse al slogan de campaña «Los de nunca contra los de siempre» que acuñó De la Espriella. Una suerte de reversión colombiana del slogan “anti casta” que acuñó Miei.

Ahora, a Cepeda le queda muy poco margen para buscar apoyos en quienes no votaron, dado que en esta primera vuelta hubo casi tres puntos más de participación electoral en relación a la elección presidencial de 2022. Para Pizano, casi la totalidad de los votos de Valencia, la candidata de Uribe, se van para el candidato de la derecha, aunque otro analista consultado por El Destape fue más cauteloso sobre el movimiento de las voluntades electorales.

“No veo un voto de los candidatos que compitieron en la interna del partido de Uribe yendo hacia De la Espriella”, matizó el consultor político Fernado Dopazo.

Pero el escenario podría cambiar: Valencia y el propio Uribe ya llamaron a votar a De la Espriella en el balotaje del 21 de junio. “De manera personal, anuncio mi apoyo al doctor Abelardo de la Espriella», expresó Valencia en su primera declaración tras las elecciones. Lo mismo hizo el propio Uribe:

Desde la otra vereda, los candidatos que salieron en los lugares cuarto y quinto, Sergio Fajardo y Claudia López, respectivamente, condicionaron su apoyo a Cepeda si el candidato oficialista concreta algunos ajustes en su programa. Fajardo, que salió cuarto con el 4% de los votos, dijo que será “protagonista” de la segunda vuelta, en lo que fue interpretado como un pedido de negociación a Cepeda, mientras que López, ex alcaldesa de Bogotá, le pidió un gesto conciliador hacia el centro para que termine el “sicariato político” de ese sector.

El Destape

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