Sumate a nuestras actividades

Séptimo disco solista del batero de Queen: “Violence Insane in a Beautiful World”, lo nuevo de Roger Taylor

19/09/2026

Aunque no se trata de un álbum conceptual, el multiinstrumentista británico pone énfasis en el terreno ganado por los imaginarios de ultraderecha.

Brian May siente una inmensa curiosidad por la constitución, estructura y evolución del universo. A su compañero en Queen Roger Taylor le preocupa el final de uno de sus cuerpos celestes: la Tierra. No tiene un doctorado en astrofísica como el violero, pero sí varios discos que lo sacaron de la batería para ponerse al frente de la composición y el micrófono manifestando esa inquietud. Si bien en su debut en solitario, Fun in Space (1981), mezclaba la inmensidad cósmica con reflexiones terrenales, con el paso de su discografía el músico fue afinando la temática hasta depositarla completamente en el planeta que habita. El primer llamado de atención fue el álbum Fun on Earth (2013), aunque la cosa tomó un tono más apocalíptico en el siguiente: Outsider (2021), basado en el confinamiento por el covid-19.

El artista inglés regresó a las plataformas digitales de música con otra producción discográfica que tiene como escenario la Tierra, pero poniendo énfasis en la violencia y en el terreno ganado por los imaginarios de ultraderecha. Violence Insane in a Beautiful World, sin embargo, no es un trabajo conceptual, según admitió su propio autor. Y por más que su título resulte de la combinación de las dos canciones introductorias del álbum: “A Beautiful World” y “Violence Insane”, respectivamente. La primera tiene una impronta tribal y minimalista, muy próxima a lo que hizo Lorde en su hit “Royals”. El segundo tema, al menos estéticamente, se mete en un terreno bien denso y oscuro, a medio camino del rock industrial y del death metal.

Una vez que termina el power pop “Don’t Photograph Food”, el disco baja tres cambios y apela por la balada introspectiva. Eso deja en evidencia aún más la gran similitud que tiene el multiinstrumentista de 77 años en su estilo de cantar con el de David Bowie. Es más: “I See You Now” (dedicada a su esposa, Sarina Potgieter), “Chump” y el folk “Slipt in his Eye”, ubicadas una detrás de otra en la columna vertebral del repertorio, son bastante cercanas a la actitud melancólica que adoptó el Duque Blanco en su primer disco lanzado en este siglo, Heathen (2002). A continuación, el baterista de Queen (en junio confirmaron que por el momento no tienen pensado girar) sorprende con una revisión, de piano y voz, de “Jealous Guy”, clásico de John Lennon del disco Imagine (1971).

El desenlace es lo mejor del séptimo disco de estudio de Roger Taylor, profundizando en la cuota de modernidad que aportó la apertura de Violence Insane In A Beautiful World. “Come on Summer (It’s Party Time)”, en clave de afrodance, es el tema más atractivo de las 10 canciones que componen este material. Y es que cuenta con la colaboración de Ndlovu Youth Choir, el grupo sudafricano que hechizó al músico, tras conocer su versión en zulú de “Bohemian Rhapsody”, himno de Queen. La canción le inyecta optimismo a la estética sonora, poniendo un pie en la pista de baile y jugando con el bilingüismo al cohesionar el zulú con el inglés. Esto allanó el terreno para seguir en plan panafricanista, al mejor estilo de Peter Gabriel, cerrando el novel cancionero con la suerte de gospel “A Great Big Beautiful World”.

 

Página/12