Miércoles 24 de junio de 2026

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El “Profe” debe explicar el origen de los dólares

El exdiputado dijo que recibió 200 mil dólares de Fred Machado, pero la documentación que entregó no diluye la sospecha de su protagonismo en este caso de lavado de dinero que investiga la justicia.

Confrontado con su propio discurso, el que pedía “cárcel o bala” y que usó para su crecimiento político, José Luis Espert tendrá que presentarse el martes que viene a prestar declaración indagatoria ante el juez federal de San Isidro Lino Mirabelli en una de las causas donde se lo investiga por lavado de dinero. El fiscal Fernando Domínguez había pedido su citación al mostrar no solo que el exdiputado había recibido 200.000 dólares de Federico “Fred” Machado –juzgado en Estados Unidos por narcotráfico, lavado y fraude– sino que para justificarlo se valió de un contrato simulado con Minas del Pueblo, ligada a ese empresario e inventó otra llamada Varianza S.A, además de blanquear los fondos de origen ilícito con la compra de un BMW, un Lexus RX de 130.000 dólares y la adhesión a través de su esposa a un fideicomiso para tener una casa de veraneo de lujo cerca de Costa Esmeralda.

El pedido de indagatoria de Domínguez había sido presentado ante el juzgado hace cerca de un mes. Cuando Página/12 lo hizo público la semana pasada, Mirabelli firmó un pequeño despacho donde decía que lo resolvería cuando tuviera material completo de los teléfonos celulares incautados y se discriminaran los correos electrónicos relacionados con la investigación. Mientras en la última semana proliferaban detalles de las maniobras de Espert para disimular sus presuntas operaciones con dinero sucio, el fiscal le señaló a Mirabelli que el material reclamado ya estaba en el expediente y que filtrar los e-mails es imposible. Ahora el magistrado le puso fecha al exdiputado para que se presente el 30 de junio. Incluyó en la indagatoria a Varianza S.A, cuyo representante es él mismo, y que según la fiscalía fue creada para justifica ingresos de origen ilícito. También será indagado el contador Mariano Cosentino el 1 de julio.

La principal definición del fiscal dice que Espert recibió el 22 de enero de 2020 en una cuenta a su nombre en Estados Unidos una transferencia de 200.000 dólares provenientes de una empresa ligada a una organización criminal investigada en ese país integrada, entre otros, por Machado. El dinero fue ingresado por Espert en el sistema económico financiero argentino y aplicado a la adquisición de bienes para dar apariencia de licitud. El origen espurio de los fondos surge de la imputación a Machado en la causa que tramita en Texas, cuya fiscalía informó a su par argentino en San Isidro que la organización criminal transnacional juzgada se dedicaba a adquirir y operar de manera ilícita aeronaves e Estados Unidos y otros lugares para facilitar el contrabando de drogas y de ganancias obtenidas de las drogas, así como para lavar dinero, y también utilizaba entidades comerciales y cuentas para facilitar un plan para defraudar a inversionistas en la compra e aviones que no existían o eran inoperables.

Machado se asumió culpable este año de lavado y fraude e hizo un acuerdo con la fiscalía de Texas para que lo eximan de cargos por narcotráfico. En una interpretación distorsionada, Javier Milei dijo que lo habían declarado inocente y con eso agregaba “con José Luis Espert siempre” a quien describió como víctima de una “operación mediática infame”. El mandatario lo llama “el Profe”. A esta altura, es otro símbolo de la farsa del discurso anti casta del gobierno.

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La mancha de Machado
Machado había sido detenido en Argentina en abril de 2021 a pedido de la justicia de Texas, y quedó alojado con prisión domiciliaria en su vivienda en Viedma. Pero recién fue extraditado en noviembre del año pasado, tras una larga siesta de la Corte Suprema, que se despertó cuando se confirmó –porque el dato estaba en la causa estadounidense– que el sospechado de narco le había girado los 200.000 dólares a Espert a una cuenta en el banco Morgan Stanley.

Días después del arresto del sospechado de narco cinco años atrás, se empezó a conocer muy de a poco su relación con Espert, cuando el periodista Rodis Recalt reveló una foto en la que el exdiputado posaba junto a quien era su jefe de campaña presidencial en 2019 Nazareno Etchepare, con uno de los aviones de Machado de fondo.

Hasta el filo de las elecciones legislativas del 2025, en las que fue candidato a diputado por la provincia de Buenos Aires, Espert sostenía que había visto a Machado una sola vez en su vida, y había sido la de la foto: cuando viajó en uno de sus aviones a Viedma para presentar su libro “La Sociedad Cómplice” en los inicios de su campaña presidencial. Durante los años que siguieron, había logrado correr el foco y fingir que nada pasaba. Pero según la reconstrucción que hizo el fiscal Domínguez, apenas quedó detenido Machado, la preocupación de Espert fue grande y crecía a medida que se acercaba la fecha de presentación de su declaración jurada ante la exAFIP (ahora ARCA). Ahí comenzó una serie de diálogos y reuniones con algunos contadores que consultaba.

“El problema es… el ingreso de esos 200 del 2020, ¿no? Que insisto, son ingresos de ese contrato firmado con esa empresa llamada Minas del Pueblo y esa empresa Minas del Pueblo es una empresa de este señor que además firma el contrato y está la letra de él en el contrato que yo firmo con él”, le explicaba Espert a uno de los contadores a fines de abril de 2021, como quien intenta convencerlo. “El (Machado) me iba a hacer pasar esto por un contrato con el estado guatemalteco, pero no, finalmente terminó siendo como una empresa de él. Minas del Pueblo se llama. Puede ser que el tipo, como muchos de estos ñatos, tengan sus negocios blancos, minas del pueblo existe, está explotada, debidamente localizada, inscripta. Está todo bien eso, aunque lo voy a averiguar ahora, ¿no?”, insistía.

En plena campaña electoral del año pasado se supo que en la causa que investiga a Machado en Estados Unidos estaba consignado el giro de 200.000 dólares desde el Bank of America de parte de la firma Wright Brothers Aircfrat Title Inc., ligada a él y su socia Debra Lynn Mercer Erwin condenada a 16 años de cárcel, hacia una cuenta de Espert en el banco Morgan Stanley. El dato irrefutable obligó al entonces candidato, que encabezaba la lista de la provincia de Buenos Aires, a reconocer que su relación con Machado iba más allá de un viaje en vuelo privado a Viedma. Además, tuvo que renunciar a la candidatura.

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En una causa que ya tramitaba en Comodoro Py hacía tiempo por los gastos de campaña de Espert en 2019 surgió que había ya una lista de la Policía de Seguridad Aeroportuaria que ubicaba a Espert en 36 vuelos en dos aviones de Machado dentro del país y a lo largo de aquel año, en cinco de los cuales coincidieron. La causa que tramita en San Isidro se inició con una denuncia del diputado Juan Grabois que marcó la sospecha de que Espert habría lavado dinero de la organización criminal por la que se lo acusaba a Machado en Estados Unidos. Señalaba cambios en el nivel de vida del exdiputado.

Elige tu declaración jurada
Entre las variables que Espert analizó en 2021 con los contadores a los que recurrió, uno de los dilemas pasaba por reconocer o no el pago en cuestión, que traía un problema múltiple: no solo no estaba respaldado ni declarado ese giro sino que no tenía declarada tampoco la cuenta en Morgan Stanley. Tenía otra en el UBS Financial Services que sí estaba consignada desde y hacia la cual hacía operaciones. Como es obvio, debía existir un flujo de ingresos sin sustento.

Entre los intercambios en el fragor de ese contexto con quienes lo ayudaban a acomodar una justificación contable, Espert se esperanzaba con un ingreso en blanco: “… (Mariano) Cosentino está armando mi declaración jurada, no solo 2020, está arreglando las cosas hacia adelante. Adelante digo para lo que resta de 2021. En 2022 si Dios quiere estaré como Diputado de la Nación, ya tendré un sueldo como empleado del Congreso de la Nación. Pero de acá a 2021, Mariano estaba haciendo esos arreglos de cosas mías”, se entusiasmaba un diálogo con la contadora Mercedes Almenares.

El exdiputado no se privó de regatearle los honorarios, antes de terminar la charla: “Dicho sea de paso, 230.000 pesos es un montón, Mechi. ¿No podés bajarme un poco?”. El exdiputado tenía gente que se ocupaba de sus temas contables en Pergamino, su ciudad de origen, y otros en la Ciudad de Buenos Aires. “… como con Mariano, por otro lado, en Buenos Aries estamos trabajando el tema de mis ingresos blancos, más el alquiler de Mechi (se referiría a su esposa), la hermana más que mamá, supuestamente este año me transfiere más plata para justificar mi consumo, bla, bla, bla, bla. Simplemente para estemos todos la tanto de lo que está haciendo el otro, digamos”, se explayaba.

Tuvo reuniones con los contadores los días 3, 7 y 22 de mayo de 2021 y otra el 10 de agosto, después de presentar la declaración jurada correspondiente al año anterior. Se hallaron documentos sobre los preparativos para esa declaración y las alternativas, que iban desde reconocer todo y afrontar el costo impositivo hasta consignar aportes o donaciones o no mostrar nada. Esta última fue la que prevaleció y se creó, según la fiscalía, la firma Varianza S.A, para justificar ingresos de Espert y camuflar el origen de los fondos.

Contrato trucho
Como quedó claro en el dictamen de Domínguez, el contrato en sí con Minas del Pueblo era un problema, porque era trucho, una simulación. Tenía fecha del 7 de junio de 2019 y aparecía como si hubiera sido suscripto en Guatemala. Le encomendaba a Espert la reestructuración de una supuesta deuda de la empresa. Debería realizar un análisis de mercado y confeccionaría un plan estratégico de ampliación y crecimiento, con seguimiento y control. Espert no estuvo en Guatemala. Tampoco contrató a otros expertos que manejaran conocimientos requeridos que le eran ajenos. Machado en esa fecha estuvo en Argentina.

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El contrato fue llevado a una escribanía porteña con una primera firma. El escribano que intervino declaró que había certificado una segunda firma de Espert. La fiscalía recibió informes del Registro Mercantil de Guatemala, según los cuales Minas del Pueblo había sido inscrita de manera “provisional” el 8 de mayo de 2017 y su actividad estaba sujeta a autorizaciones. La Fiscalía de Delitos contra el Ambiente de Guatemala explicó que había realizado trabajos de explotación de recursos naturales sin permisos. La fiscalía de delitos de “Narcoactividad” había iniciado una causa de oficio por información periodística. La información que recibió el fiscal Domínguez es que en junio de 2019 la empresa no tenía actividad.

Según los papeles hallados en la casa de Machado en Viedma, que estaban rotos y fueron reconstruidos, el contrato era por un millón de dólares. Se supone que se empezaba a pagar al momento de la firma con un monto de 100.000 dólares y el resto en nueve pagos los meses siguientes. Por ahora no se detectaron más pagos que el de 200.000 dólares, que fue siete meses después de la firma, pero la fiscalía sospecha que pudieron haberse concretado por otros medios.

El lavado
Domínguez mostró que después de recibir el pago conocido de Machado, Espert hizo dos envíos de parte de ese dinero a su cuenta en el BBVA. Primero compró un BMW con el dinero. Pagó cerca de 45.000 dólares. Más adelante, en 2024, cuando era diputado, lo cambiaría por un Lexus que costaba bastante más, 130.000 dólares. Para parte de esa operación, ingresó a la entidad por ventanilla la llamativa suma de 88 millones de pesos. Domínguez señala otros datos sospechosos: el retiro de 80.000 dólares por parte del exdiputado justo cuando comenzaba la investigación y la adhesión de su esposa, maría Mercedes González, al fideicomiso Costa Dunas en el que ingresó 55.501 dólares y 50.893.221 pesos entre febrero y septiembre de 2025, que era un barrio privado exclusivo al norte de Pinamar.

En otro gran capítulo de la misma investigación, que todavía está en desarrollo, se detectó un mecanismo utilizado por “El Profe”, quien habría tenido miles de dólares en efectivo, que cambiaba con distintos arbolitos que a su vez le depositaban pesos, en su mayoría sin saber quién le estaba enviando importantes transferencias. Así introducía dólares en el mercado informal y los recuperaba bancarizados en pesos, con lo que afrontaba gastos con tarjeta de crédito que llegaban a 15 millones de pesos por mes. Con esa mecánica ingresó alrededor de 225 millones de pesos. Todo sucedía cuando ya era diputado, conducía la comisión de Presupuesto y gozaba de los elogios del Presidente.

Página/12

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