El equipo de Demichelis se quedó con una importante victoria por 2-1 en Son Moix gracias a los tantos de Morlanes, asistencia de Maffeo, y Muriqi sobre el final del encuentro. Militao anotó en el Merengue que perdió la chance de acercarse a la cima. (4:48)
Dice el tango inolvidable de Roberto ‘El Polaco’ Goyeneche que «primero hay que saber sufrir. Después amar, después partir. Y al fin andar sin pensamiento». Martín Demichelis llegó a Mallorca como un capitán de un navío habituado a la angustia. En sus palabras, absurdas en ese momento, reinaba la esperanza. La ilusión. La expectativa de pensar que ese equipo podía más de lo que había hecho.
Y este sábado, en el Estadi Son Moix, demostró que todo lo que decía no era en vano. Tango. Fútbol. De Argentina a España en una autopista de ilusión que se construye semana a semana.
A veces el fútbol no se explica desde la lógica. Se explica desde la fe. Porque el equipo de Micho estaba en zona de descenso. Golpeado, con una derrota reciente antes del parate FIFA frente al Elche y con un panorama que parecía cada vez más oscuro. Pero su entrenador veía otra cosa.
Lo dijo antes del partido ante un gigante del fútbol mundial. Para muchos, el más grande de todos: Real Madrid. Se levantó y no tuvo miedo a una potencial catástrofe deportiva: «veo al equipo vivo, con ganas de regalarle una alegría a su gente».
Y el plantel, que venía hundido, le respondió. Un ave fénix futbolístico en el corazón de Palma.