El ganador tuvo contundencia para quedar como líder de su zona. El plantel llega de la mejor manera para visitar el domingo que viene a River en el estadio Monumental.
El regreso de Boca a la fase de grupos de la Copa Libertadores se produjo luego de tres años, y el primer partido como local hizo recordar a las noches emblemáticas en ese certamen.
El equipo llegó con el ánimo bien alto después del triunfo en Santiago de Chile ante Universidad Católica, para afrontar la segunda fecha del Grupo D. El rival era Barcelona de Ecuador, con la presencia de un jugador que festejó mucho con la camiseta de Boca: Darío Benedetto.
La exultación del público por volver a estar en un encuentro del torneo continental más importante, se vio opacada a los 12 minutos de juego, cuando el arquero Marchesín se fue llorando del campo de juego luego de sufrir una lesión en la rodilla derecha. El panorama previo indica que es de gravedad.
Marchesín, precisamente, le había tapado un remate a Benedetto, en lo que había sido el único acercamiento de los ecuatorianos. Los futbolistas locales sintieron el impacto de la salida de su compañero, debido a que desde ese momento el envión del principio se vio aplacado por la situación.
Boca era el que tenía el control del desarrollo, pero le costaba construir acciones de riesgo. La opción más clara se dio con un remate de Merentiel, en el que la pelota se fue al lado del palo. Ascacibar fue el otro que se estuvo cerca, pero cabeceó la pelota al lugar donde estaba ubicado Contreras.
La insistencia tuvo su desenlace esperado en una jugada hilvanada por dos defensores: Blanco lanzó la pelota al área desde la izquierda, y Di Lollo saltó para cabecearla y colocarla cerca del palo para convertir el gol. El arquero la llegó a rozar pero no pudo evitar que ingrese.
Boca siguió buscando en ofensiva durante la segunda parte, y Merentiel pudo haber aumentado la ventaja, pero el arquero controló la pelota. El dominio siguió siendo del local, a partir de lo que ofrecían Paredes y Delgado en la mitad de la cancha. El paraguayo Bareiro impactó la pelota con la cabeza, y Contreras se exigió para sacarla al córner.
Barcelona se fue llenando de impotencia a medida que pasaban los minutos, ya que sus intenciones se desvanecían cuando cruzaba el círculo central.
El problema que tenía el local era que no terminaba de sentenciar el resultado. Las situaciones aparecían pero entre el arquero y la falta de precisión impedían que se concrete el segundo gol.
La gente, mientras tanto, empezaba a pensar en el Superclásico del domingo próximo en el estadio Monumental. Los cantos se referían al máximo rival cuando Ascacibar concretó finalmente lo que el equipo buscaba, y también golpeando la pelota con la cabeza convirtió el segundo gol. Blanco volvió a ser el asistidor, como en el primer festejo. El tercero, ya en el descuento, llegó de parte del español Herrera. Boca se reencontró con otra noche de Copa, como hace tres años no sucedía.