El propio club español captó una secuencia previa a la Supercopa de España que deja al argentino a la misma altura que Mbappé y Vinícius Júnior.
No son horas sencillas en Real Madrid. La salida de Xabi Alonso como entrenador y el desembarco de Álvaro Arbeloa (será su primera experiencia como DT) dejó bajo la lupa a los jugadores, observados de cerca no solo por los hinchas, sino también por la propia dirigencia. Y bajo el clima tenso, una secuencia previa al inicio del caos, que tiene como protagonista a Florentino Pérez y Franco Mastantuono, terminó siendo reveladora con el diario del lunes.
La situación tomó lugar en Arabia Saudita y fue captada por las cámaras institucionales. Las mismas mostraron al mandamás de la Casa Blanca dándole la bienvenida a todo el plantel a la concentración. Y dentro de lo que parecía una secuencia protocolar, el trato con Mastantuono fue diferente: al quedar cara a cara, el dirigente lo abrazó y ambos intercambiaron palabras.
El trato diferencial ocurrió con tres nombres. Primero fue Kylian Mbappé, luego Vinicius Júnior y, finalmente, la joya argentina. Un gesto que, considerando de quien proviene, no parece ser casualidad. Y se revaloriza al considerar el contexto que vive el club, como también Mastantuono a nivel individual.
El delantero de 18 años atraviesa su momento deportivo más delicado desde que cruzó el Atlántico, con poco rodaje futbolístico y cuestionamientos por parte de los hinchas. Pero el abrazo ratificó la postura que la propia dirigencia tomó días atrás: Mastantuono es intransferible, pese a pretendientes que deseen llevárselo.
La dirigencia parece decidida a copiar con el ex River la estrategia de paciencia que utilizaron en su momento con Vinicius Júnior, quien también sufrió la resistencia de la grada en sus inicios antes de explotar. Para Florentino, quien parece tener una debilidad particular por el zurdo, se trata de una pieza importante para el futuro del club.
No obstante, el blindaje presidencial no borra la realidad deportiva. La partida de Xabi Alonso supone un golpe duro para Mastantuono al tratarse de la figura que lo convenció de mudarse a España. Ahora, bajo las órdenes de Arbeloa, Mastantuono tendrá en sus pies la chance de aprovechar la banca dirigencial para ir en búsqueda del terreno perdido.