
Enzo Fernández, el crack de la Selección Argentina que empezó a dar vuelta su imagen en Inglaterra
Nada redime más rápido que el deporte. Después de los insultos tras el triunfo ante Inglaterra en la semifinal del Mundial y algunos comentarios, ahora Enzo se empezó a erigir como uno de los futbolistas que empezó a cambiar su destino.
A dos meses que se cumplirán mañana del Argentina-Inglaterra del último Mundial, uno de los partidos más históricos de nuestra selección, hubo ayer domingo hinchas ingleses que volvieron a corear el nombre de un campeón albiceleste: Enzo Fernández.
Nada redime más rápido que el deporte, leí alguna vez. Sabemos que es así. Los “héroes” de Qatar, fue dicho en su momento, pasaron a ser “feos, sucios y malos” tras el último Mundial. Porque eramos los campeones a derrocar, porque fuimos los verdugos del milagroso Cabo Verde, porque supuestamente fuimos “protegidos” de la FIFA contra Egipto y Suiza, por el “trapo”rebelde de Malvinas contra Inglaterra y porque jugamos solo a defendernos en la final, casi sin patear al arco rival en 120 minutos y, también porque, además, provocamos incidentes tras la derrota. El combo, algoritmos mediante, derivó en que pasamos a ser “el país más racista del mundo”.
La tomaba Dibu Martínez en su nuevo club (Chelsea) y saltaban los silbidos, la tomaba Julián Alvarez en Atlético de Madrid y (por razones extras) seguían los silbidos y, otra vez en Inglaterra, estallaban también los silbidos cada vez que Enzo Fernández recibía la pelota en Manchester City. Enzo pagó (y pagará) en canchas inglesas la furia futbolera de sus hinchas por el Topo Gigio tras su golazo en el 1-1 versus Inglaterra. Porque su expulsión en la final contra España lo marcó como uno de los argentinos “violentos” de la selección y porque, al ser el primer jugador del mundo trasferido dos veces por una cifra superior a los cien millones de dólares se convirtió en algo así como símbolo de la parte más odiosa de fútbol moderno, inflado de dinero hasta los huesos.
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El odio viralizado posMundial reflotó además aquella torpeza de Enzo cuando cantó, y encima filmó, el cántico homofóbico y racista de jugadores de la selección contra Kylian Mbappé. Fueron buenos sus primeros partidos en el City, que supo ser el mejor equipo del mundo en momentos dorados bajo la conducción de Pep Guardiola. Pero a cada mención suya aparecía, pesada, la cita sobre el dinero que se pagó por él. Además, al City le tocó debutar en la Champions contra Porto, rival clásico de Benfica, primer equipo de Enzo en Europa, es decir, más silbidos. Su segundo equipo europeo, sabemos, fue Chelsea, donde fue casi siempre titular y hasta capitán, argentino, con 24 años y “recién llegado”. Algo vio allí el DT italiano Enzo Maresca, que lo dirigió breve en Chelsea y que pidió entonces su fichaje cuando City lo contrató como recambio de Guardiola.
Todo esto viene a cuento del segundo tiempo formidable que Enzo jugó ayer en la gran victoria 1-0 del City en cancha de su rival clásico, Manchester United, y con uno menos casi todo el partido por la expulsión temprana de Phil Phoden, por una reacción infantil contra Bruno Fernandes (gol en claro offside, increíblemente convalidado por el VAR). Junto con Elliot Anderson, otro gran refuerzo del City en la zona media tras la partida de Rodri a Barcelona, Enzo fue el jugador no solo que más corrió de la cancha, sino también el que lo hizo con más ritmo, diez sprints, el doble que cualquier otro.
“Hizo el trabajo de dos centrocampistas tras la expulsión de Phoden”, lo destacó Will Unwin en The Guardian, porque Enzo fue un “ocho” para ayudar como nadie en la recuperación (ganó ocho duelos, también más que cualquier otro). Pero también fue un “diez” para acercarse al goleador notable Erling Haland, para estrellar un tiro en el poste desde afuera del área y para servir un tiro libre-asistencia inesperadamente de rastrón en la boca del área rival. Recuperó, aseguró y trasladó la pelota en momentos de asfixia y ganó faltas claves, un aire fundamental en los momentos de mayor apremio, exagerando inclusive, como cuando se tiró dentro del área para irritación de Harry Maguire, central del United. “Los jugadores argentinos –leí en un debate de foristas ingleses- son aquellos que odiás cuando los tenés enfrente, pero los amás cuando juegan para tu equipo”. También The Athletic afirmó que Enzo “estuvo presente en todas partes del campo”. Su salida lenta al ser reemplazado frente a los hinchas furiosos del United tuvo hasta un dejo de aquella caminata de Antonio Rattin cuando fue expulsado de Wembley en el Mundial 66.
Y por eso la “redención” que apuntamos en el inicio. Terminado el partido, en medio de la celebración, Haland lo empujó a retribuir el saludo de los hinchas tras la gran victoria. Mientras nosotros cantamos y cantaremos siempre que “el que no salta es un inglés”, ayer, los hinchas del City, como lo hicieron en su momento con el Kun Agüero, vivaron a Enzo al ritmo de “Zombie”, de Cranberries. “In your heeeead”, le cantaron los hinchas. La letra apunta contra los que actúan como “zombies” y hasta matan a niños en nombre de una supuesta causa. La causa de Enzo es el equipo que le toque, selección ante todo. Lionel Scaloni, si finalmente decide quedarse, sabe que tiene liderazgo generacional garantizado

