El capitán de Central marcó el primero de la victoria por 2-0 ante Newell’s.
Venía de una molestia tras el partido con Talleres y quiso jugar igual.
Evitó ejecutar pelotas paradas y cuando tuvo una chance, convirtió.
Lo contó Jorge Almirón, el técnico de Rosario Central, en la conferencia de prensa tras la victoria de Central sobre Newell’s por 2 a 0, con goles de Angel Di María y Enzo Copetti: Angel (Di María) terminó con una molestia el partido con Talleres. Nos dijo que se sentía bien y quiso jugar ante Gimnasia. Cualquier otro jugador hoy no hubiera estado. El quiso jugar. Lesionado y todo, Angelito se cuidó, corrió poco, evitó ejecutar tiros libres directos, buscó ser preciso con los pases y cuando tuvo chances, falló la primera vez pero no la segunda.
Lo ratificó el capitán rosarino tras el encuentro: “Sentí una molestia en el aductor, el doctor dijo que no estaba roto por el dolor estaba muy fuerte. Intenté jugar igual, quería jugar igual, y decidimos que las pelotas paradas las pateen otros. Sabía que una me iba a quedar, estaba convencido y por suerte se dio de esa manera. No podía patear, solo de aire porque era la única manera que no me molestara el aductor y se dio así, increíble”.
También fue contundente:“Si no era el clásico no hubiese jugado porque tenía bastante molestia. Estoy agradecido a los kinesiólogos y al doctor porque desde ayer que terminó el entrenamiento hasta hoy le metieron a full para que pueda jugar de la mejor manera posible. Por momentos tenía dolor, por momentos no, hasta que hice el gol y ahí dije, chau, paro”.
En su regreso al fútbol argentino, a Di María le salen todas. Está en modo angelical. Hizo un gol olímpico, otro de y este fue el cuarto de jugada, siempre con la su zurda mágica. Si Angelito está cerrando su carrera en el fútbol argentino, en el equipo en el que dio sus primeros pasos, el epílogo no puede ser más perfecto. La historia dirá que ganó un título, aunque fue una decisión en los escritorios de AFA. Pero eso no quita lo que está haciendo con 38 años. Le salen todas, hasta lesionado.
«SI NO ERA EL CLÁSICO NO HUBIERA JUGADO. SABÍA QUE ALGUNA ME IBA A QUEDAR… ESTABA CONVENCIDO». Di María confirmó que jugó LESIONADO el Clásico de Rosario, motivado por la fe: ¡Le quedó una y la mandó a guardar!