
“Salgamos a abrazar, contener y organizar”
Máximo Kirchner hizo un llamado por Cristina candidata y se leyó una solicitada contra el lawfare y la proscripción, firmada por distintos espacios políticos nacionales. Cristina salió al balcón a saludar.
Te amo. Fuerza. Gracias. Los gritos de la multitud reunida bajo el simbólico balcón de San José 1111, y en el simbólico 1S, se entremezclaban con las consignas de las banderas más destacadas el martes al atardecer. Cristina libre. Cristina presidenta. De San José a la Rosada. Fue el tono y el foco que eligió Máximo Kirchner, único orador en un pequeño escenario circular montado en esta esquina de Constitución: todo un discurso de campaña que repasó las causas por las que la expresidenta está hoy allí presa, pero sobre todo llamó a “abrazar, ayudar, contener, organizar” y colocó a Cristina Fernández de Kirchner como la candidata capaz de derrotar a la derecha gobernante en las próximas elecciones. El acto culminó con lo que todos y todas allí reunidos esperaban: la expresidenta salió al balcón y repartió saludos, sonrisas y corazones.
Antes, la lectura de la solicitada “La democracia no admite la eliminación del adversario”, publicada ayer por Página/12 y firmada por 23 espacios políticos nacionales, trazó un estado de situación a cuatro años del intento de asesinato a la expresidenta de la Nación, en este mismo lugar. Una denuncia al Lawfare y una advertencia sobre lo que ocurre cuando se dejan correr los discursos de odio, y cómo conducen a este presente.
“No está proscripta Cristina, estamos proscriptos todos los que la queremos votar. Nos quieren decir qué sí y qué no”. “La Casa Rosada debe volver a ser de las y los argentinos”, fueron algunas de las frases destacadas del discurso de Máximo Kirchner, junto a un llamado a “volver a abrazarnos, a encontrarnos, a mirarnos a la cara y a debatir”. Hubo, decididamente, no solo una denuncia por lo que pasó casi a esta misma hora hace exactamente cuatro años, el modo en que dañó a la República y cómo aquel atentado se entrelazó con la condena a CFK. Lo que sonó en el discurso fue la consigna que cantaba una y otra vez la gente aquí reunida: “Presidenta, Cristina Presidenta”.
Hubo una enumeración de los logros de los años kirchneristas, en lo general -la recuperación de YPF, Vaca Muerta, la Ley Nacional de Educación- pero sobre todo en lo muy particular, concreto y cotidiano: “Nuestro pueblo quiere volver a poder comer los domingos en familia, a diseñar el cumpleaños del abuelo o del hijo, las vacaciones o la salida cerquita”. “¡¡Un asado!!“, gritó alguien bien fuerte entre la multitud, visualizando lo preciado entre todo lo que ya no es posible. “¿Y quién se está quedando con el salario de los argentinos? Debe volver a mano de quienes corresponde, de los que producen, de los laburantes», reclamó Kirchner.
“A las y los argentinos les mintieron, les dijeron que iba a dolarizar sus ingresos. Y nosotros no supimos desmontar esa mentira. No es que iban a ganar en dólares, lo que dolarizaron fueron las tarifas. Tenemos que hablar menos de algunos quilombos que tenemos y explicar más a la gente lo que pasa con este tipo de modelos”, advirtió el diputado.
Fue una de las pocas alusiones a la interna que el peronismo sigue disputando, en el día en que el gobernador Axel Kicillof se pronunció en redes con contundencia por Cristina Kirchner “injustamente detenida” y por la immpunidad que siguió al intento de magnicidio.
Banderas del corazón
Entre los asistentes se vio a Carmen Arias, de Madres de Plaza de Mayo. También a referentes no solo de la Cámpora y de distintos espacios que firmaron la solicitada. Entre otros Leopoldo Moreau, Juan Grabois, Alicia Kirchner, Guillermo Moreno, Wado de Pedro, Martín Sabbatella, Mónica Macha, Lorena Pokoik, Teresa García, Paula Penacca, Fernanda Raverta, Mariano Recalde, Horacio Pietragalla, Edgardo Depetri, Lucía Cámpora, Vanesa Siley, Mayra Mendoza, Eva Mieri -actual intendenta interina de Quilmes, detenida 13 días en un penal de máxima seguridad de Ezeiza el año pasado, acusada de delitos gravísimos por participar de un escrache-.
Aunque las columnas de la militancia eran las que más se hicieron ver y oír, era mucha la cantidad de gente “suelta”, de distintas edades, algunas con niños y niñas a upa. Esther fue una de las que siguió todo el discurso con lágrimas en los ojos, abrazada a una bandera argentina tejida al crochet por ella misma, con la foto de Cristina y de Evita en el centro. “Lo que pasó con Evita y Perón, pasa con Cristina, no les perdonan lo que hacen por el pueblo”, le dijo a Página/12.
A las banderas y remeras de Cristina y de la liturgia peronista se sumaron esta vez las del Indio Solari y de “Las Malvinas son Argentinas”, con la letra del trapo del Mundial devenido símbolo. “Eso de que son ‘nuestros héroes en este lío’ es una frase hecha pero es una verdad muy profunda, uno se aferra y necesita estas figuras en estos tiempos de tanta oscuridad”, explica Natalí Lugo, una chica universitaria que lucía sobre el sueter la remera con la foto del Indio y Cristina.
La crisis no distingue
“La crisis económica no mira qué votas y a qué partido estás afiliado. Y eso es lo que hay que tener en cuenta. Esto que se vive hoy, esta degradación constante de la vida de las personas, que hace que muchas familias imploten y se rompan al medio porque no hay un mango, que hace que los pibes y pibas no tengan expectativas en el futuro, que algunos busquen horizonte fuera de nuestra patria, que otros simplemente y trágicamente elijan quitarse la vida antes que vivir”, describió Máximo Kirchner en otro tramo de su discurso, en su llamado a la acción.
“Como está pasando con miles de pibes en nuestro país, apretados por una crisis económica, en soledad, porque lamentablemente muchas veces han entregado sus vidas a comunicarse solo digitalmente y a dejar de verse unos a otros. Los argentinos y argentinas tenemos que volver a encontrarnos, abrazarnos y a debatir y a discutir, en todos los lugares que podamos, cuál es el país que queremos”, insistió.
Sin autocompasión
Al repasar el atentado a su madre, lo calificó como “un ataque tan cobarde que quien iba a martillar y disparar el arma estaba agazapado entre muchos quizás de los que hoy están aquí, que iban a esperarla afuera de su departamento para demostrar amor, presencia, lealtad”. “Estaban ahí para acompañar a quien entendían le había dado no solo a ellos en términos individuales y personales, sino a la Argentina, los mejores años de su vida desde la vuelta de la democracia a esa fecha”, recordó.
Y volvió sobre su madre en tiempo presente: “Esa compañera que todos los días, disciplinadamente, hace gimnasia, lee todo, estudia, se prepara, nos está diciendo que no nos quebremos, que puede haber momentos duros y difíciles. Pero Cristina no practica la autocompasión ahí arriba. Tiene el autoestima alta, se prepara y por eso fue a la ONU para reclamar por sus derechos políticos. Por eso llama la atención que muchos de esos que dicen que Cristina ya fue, no acompañen el pedido para que pueda presentarse en elecciones. Si ellos tienen razón y nadie quiere a la compañera, ¿qué más lindo que arrasarla en una elección?“, deslizó.
Máximo Kirchner agradeció el acompañamiento de la gente, “en nombre mío, de mi hermana y de mi viejo”, volvió a pedir que “no se quiebren, que no les rompan la autoestima”.
Al final sonó el Indio y Cristina salió al balcón, cargando una gran sonrisa. Saludó a la multitud, repartió besos en el aire hacia un lado y al otro, armó corazones con sus manos. Y también agradeció y aplaudió a los presentes, en una forma de abrazo que ya forma parte de esta esquina de Constitución.
Página/12

