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Estudiantes argentinos lograron fabricar petróleo a partir de residuos plásticos

21/08/2026

Alumnos de cuarto año de una escuela técnica de Temperley desarrollaron un sistema que transforma residuos plásticos mediante pirólisis térmica. El combustible obtenido ya fue utilizado para hacer funcionar el motor de una motocicleta.

Un grupo de estudiantes de la Escuela de Educación Técnica N° 5 “Dos de Abril” de Temperley, en la provincia de Buenos Aires, logró convertir residuos plásticos en un producto similar al petróleo mediante un proceso de reciclaje químico conocido como pirólisis térmica.

El desarrollo forma parte de “PP Argento” (Petróleo Pirolítico Argento), un proyecto realizado por estudiantes de cuarto año de Electromecánica bajo la supervisión del profesor Pablo Enjo, docente de Reconocimiento de los Materiales y Química, junto con otros integrantes de la institución.

La iniciativa busca abordar uno de los grandes desafíos ambientales actuales: qué hacer con aquellos residuos plásticos que resultan difíciles de recuperar mediante los sistemas convencionales de reciclaje.

Del plástico al combustible
La tecnología utilizada se basa en la pirólisis, un proceso mediante el cual los materiales son sometidos a altas temperaturas para provocar su descomposición química.

En el proyecto desarrollado en Temperley, los estudiantes construyeron un reactor experimental y trabajaron sobre el proceso necesario para transformar los plásticos en diferentes productos aprovechables.

El resultado fue mucho más allá de una demostración de laboratorio: el combustible líquido obtenido fue probado en un motor de 150 centímetros cúbicos y consiguió hacerlo funcionar a 5.500 revoluciones por minuto.

El proyecto también contempla el aprovechamiento de otras fracciones generadas durante el proceso, entre ellas gases que potencialmente podrían volver a utilizarse para alimentar energéticamente el propio reactor.

Un proyecto nacido de la pregunta de un estudiante
La historia comenzó con una inquietud planteada por Simón Shurt, entonces estudiante de séptimo año de la institución.

Su pregunta fue tan sencilla como ambiciosa: ¿era realmente posible fabricar petróleo a partir de basura plástica?

La inquietud llevó a Enjo y al profesor de Electromecánica Antonio Cuella a investigar distintas alternativas hasta llegar a la pirólisis térmica. Posteriormente, la idea fue incorporada al trabajo con los alumnos de cuarto año de Electromecánica.

Los estudiantes contaban con conocimientos y herramientas de taller que permitieron pasar de una idea teórica a la construcción de un prototipo real de ingeniería a escala de banco.

Aprender también de los errores
El camino no estuvo libre de dificultades.

Durante el primer ensayo del reactor, después de aproximadamente un mes de trabajo, la temperatura superó los 520 °C, se produjeron problemas con ceras generadas por un craqueo incompleto y falló una junta de caucho.

La experiencia fue detenida siguiendo los protocolos de seguridad y el equipo utilizó lo sucedido para analizar las fallas y rediseñar el dispositivo.

Los propios estudiantes participaron entonces en las modificaciones: fabricaron una tapa maciza de aluminio utilizando un torno, instalaron un sistema de cierre con pasadores roscados, utilizaron materiales resistentes a altas temperaturas y realizaron modificaciones sobre la válvula de alivio.

De esta manera, el error se convirtió en una nueva instancia de aprendizaje técnico.

Una solución pensada desde la escuela pública
El proyecto también tuvo participación del sector privado. Según explicó Enjo a Ticmas, la empresa Ivess aportó cerca de 200 kilos de residuos plásticos, entre retazos de films de polietileno de baja densidad y tapas de polipropileno, utilizados para la prueba inicial.

A partir de los resultados, el equipo elaboró además una propuesta para avanzar hacia una Planta Municipal Piloto Descentralizada.

La iniciativa se encuentra en etapa de presentación ante las autoridades correspondientes y, de acuerdo con el docente, ya existieron algunos acercamientos con el municipio de Lomas de Zamora.

La propuesta contempla explorar diferentes aplicaciones para los productos obtenidos mediante la pirólisis, desde combustible para maquinaria hasta el aprovechamiento de la fracción gaseosa.

Ciencia aplicada desde una escuela técnica
Más allá del resultado tecnológico, PP Argento se convirtió en una experiencia educativa que integra conocimientos de química orgánica, termodinámica, resistencia de materiales, mecanizado, metrología, mecánica de fluidos, logística industrial y gestión de proyectos.

No es la primera vez que esta escuela desarrolla una iniciativa vinculada con el ambiente.

En 2025, estudiantes de la institución trabajaron en “Tu chatarra es oro puro”, un proyecto destinado al tratamiento de residuos electrónicos. Allí lograron recuperar metales preciosos presentes en placas de circuitos y aprovechar materiales descartados para fabricar ladrillos ecológicos. La iniciativa llegó a la Feria Provincial de Ciencias y recibió un reconocimiento del Senado de la Nación.

Ahora, con PP Argento, la escuela vuelve a poner a sus estudiantes frente a un problema ambiental concreto.

El proyecto será presentado en la próxima Feria Distrital de Educación, Arte, Ciencia y Tecnología y también fue inscripto en el Concurso de Innovación Tecnológica local y en el Premio Zayed a la Sostenibilidad.

El objetivo a futuro es conseguir los recursos necesarios para evolucionar desde el reactor experimental construido en la escuela hacia una planta piloto modular capaz de trabajar a una escala mayor.

Desde un taller escolar de Temperley, un grupo de estudiantes demostró así que la educación técnica puede convertirse en un espacio donde los conocimientos adquiridos en clase se transformen en soluciones concretas frente a problemas reales.

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