La impunidad tras las rejas vuelve a quedar expuesta. Se conoció que José Gómez, uno de los tres hombres condenados en octubre de 2020 a prisión perpetua por el brutal crimen de la costurera Gladys Moledo en la Margen Sur, posee perfiles en redes sociales y difunde contenido activo desde su celda con total normalidad.
Este hecho no es aislado y llega en el peor momento: el Servicio Penitenciario atraviesa una seria crisis institucional debido a recurrentes hechos de violencia interna y severas investigaciones judiciales en curso que ponen bajo la lupa la complicidad o falta de control del personal penitenciario.
Los hechos:
El antecedente: José Gómez cumple la pena máxima como coautor de un homicidio doblemente agravado ocurrido en 2019.
La realidad actual: El recluso goza de conectividad e internet, burlando los protocolos de seguridad carcelaria.
Colapso del sistema: Una institución penitenciaria jaqueada por investigaciones penales y episodios violentos.