En diálogo con FM del Pueblo, el juez de Instrucción, Raúl Sahade, confirmó que la muerte de Juan Orellana no fue consecuencia de una agresión homicida, sino de una afección cardíaca que padecía previamente la víctima. A partir de los resultados de la autopsia y de la reconstrucción de los hechos, el magistrado decidió rechazar la imputación por homicidio y ordenar la inmediata libertad de Jonás Gómez Villalobos, quien había sido detenido en el marco de la investigación.
La investigación judicial iniciada tras la muerte de Juan Orellana registró un giro decisivo luego de conocerse los resultados de la autopsia practicada sobre el cuerpo de la víctima. El juez de Instrucción, Raúl Sahade, confirmó que las conclusiones del informe forense descartaron que el fallecimiento haya sido producto de una agresión y determinaron que la causa de muerte estuvo vinculada a una enfermedad cardíaca preexistente.
A partir de esos resultados, el magistrado resolvió dejar sin efecto la imputación que pesaba sobre Jonás Gómez Villalobos, quien había sido detenido en el marco de la causa, y ordenó su inmediata libertad.
En declaraciones radiales, Sahade brindó detalles de la investigación y explicó cómo se logró reconstruir la secuencia de hechos ocurridos en la vivienda donde se produjo el episodio.
«En base al relato de la señora Gómez, a los aportes realizados por el personal policial que intervino en el procedimiento y posteriormente al resultado de la autopsia, pudimos reconstruir con bastante precisión lo que sucedió durante las horas previas al fallecimiento de Orellana», sostuvo.
El magistrado señaló que la principal conclusión surgida del informe médico fue que la conducta desplegada por el joven acusado no encuadraba dentro de la figura penal de homicidio.
«La causal de muerte establecida por el médico forense obedeció a una cardiopatía previa que padecía la víctima. Eso modificó sustancialmente el análisis de los hechos y nos permitió concluir que no existían elementos para sostener una imputación por homicidio», afirmó.
Horas de consumo de drogas y una discusión que terminó en violencia
Según surge de los testimonios incorporados a la causa, Orellana y su pareja habían permanecido durante gran parte de la madrugada consumiendo estupefacientes dentro de la vivienda.
La mujer declaró que ambos consumieron crack desde aproximadamente la una de la madrugada hasta las ocho de la mañana, momento en el que comenzó una discusión que rápidamente fue escalando en intensidad.
De acuerdo con la reconstrucción realizada por la Justicia, la situación derivó en un episodio de violencia en el que Orellana intentó agredir a la mujer.
Fue entonces cuando intervino Jonás Gómez Villalobos, hijo de la mujer, quien se encontraba en la vivienda y decidió actuar para proteger a su madre.
«Lo que hacía el joven era intentar separarlos. Trataba de sujetar a Orellana para evitar que avanzara contra su madre. La intención era contenerlo y evitar una agresión mayor», explicó Sahade.
El juez destacó que ninguno de los testimonios obtenidos permitió sostener que hubiera existido un ataque deliberado por parte del joven hacia Orellana.
Por el contrario, la investigación indicó que toda la intervención estuvo dirigida a impedir que la situación de violencia continuara.
El vaso roto y las heridas que no provocaron la muerte
Uno de los aspectos que generó numerosas versiones durante las primeras horas posteriores al hecho fue la presencia de heridas cortantes en ambos involucrados.
Sobre este punto, Sahade aclaró que durante el forcejeo se rompió un vaso de vidrio y que un fragmento fue tomado por Orellana.
A partir de allí se produjeron cortes tanto en la víctima como en el joven que intentaba contenerlo.
«Ambos presentaban heridas. Todo indica que se produjeron durante el forcejeo con los fragmentos del vaso roto. Sin embargo, esas lesiones no tuvieron ninguna incidencia en la muerte de Orellana», explicó.
El informe médico descartó que los cortes fueran graves o que pudieran haber provocado el fallecimiento.
Por esa razón, la hipótesis inicial de una muerte producto de una agresión perdió sustento una vez conocidas las conclusiones periciales.
El papel determinante de la autopsia
El resultado de la autopsia fue considerado por la Justicia como la prueba central para resolver la situación procesal del acusado.
Según detalló Sahade, el estudio confirmó la existencia de una cardiopatía previa que afectaba a Orellana y estableció que esa condición fue la causa directa del fallecimiento.
No obstante, el magistrado consideró que otros factores pudieron haber contribuido al desenlace fatal.
«Uno puede inferir que la situación de consumo prolongado de drogas, el estrés generado por la discusión y el estado de exaltación que presentaba la víctima pudieron haber colaborado para que se produjera la descompensación cardíaca», indicó.
Aunque aclaró que la determinación médica concreta fue la existencia de una enfermedad cardíaca preexistente.
Un estado de extrema euforia al momento de la intervención policial
Otro elemento que surgió durante la investigación fue el comportamiento que presentaba Orellana cuando arribó el personal policial al domicilio.
Según relató el juez, la víctima se encontraba en un estado de fuerte exaltación y agresividad.
Incluso, la mujer logró escapar de la vivienda a través de una ventana al no poder abrir la puerta principal mientras continuaba siendo amenazada.
«Cuando llega la policía, la señora sale por la ventana buscando ponerse a resguardo. Orellana también sale detrás de ella con la intención de continuar agrediéndola», explicó.
En ese momento intervino el personal policial, que procedió a reducirlo debido al nivel de agresividad que presentaba.
«Los efectivos lo encontraron en un estado de euforia y exaltación muy importante. Fue reducido para controlar la situación y evitar que continuara la agresión», señaló Sahade.
El magistrado relató que aproximadamente media hora después de la llegada de los policías se produjo el desvanecimiento de Orellana.
En el lugar ya se encontraba una ambulancia, por lo que inmediatamente comenzaron las maniobras de reanimación cardiopulmonar.
Sin embargo, pese a los esfuerzos realizados por el personal médico, no fue posible revertir el cuadro.
Sahade desmintió versiones que circularon tras el hecho
Durante los días posteriores al fallecimiento también circularon diversas versiones sobre la mecánica de lo ocurrido.
Una de ellas señalaba que una ventana se había roto durante la pelea y que la víctima podría haber resultado lesionada de esa manera.
Sahade descartó categóricamente esa hipótesis.
«La ventana ya tenía un vidrio roto desde hacía tiempo. Incluso estaba cubierta con un cartón sujeto con cinta. No se rompió durante el incidente», afirmó.
El juez remarcó que la reconstrucción de los hechos permitió aclarar varios aspectos que inicialmente habían generado confusión.
La imputación quedó sin sustento y el acusado recuperó la libertad
Tras analizar todos los elementos reunidos en la causa, especialmente el resultado de la autopsia, Sahade resolvió rechazar el requerimiento fiscal de instrucción por homicidio.
La medida implicó dejar sin efecto la declaración indagatoria que Gómez Villalobos debía prestar y ordenar su inmediata liberación.
«La imputación cae porque los elementos incorporados a la investigación demuestran que no existió una conducta homicida por parte del joven. Por eso se dispuso dejar sin efecto la indagatoria y ordenar su inmediata libertad», explicó.
De esta manera, la causa quedó reencauzada bajo una nueva interpretación de los hechos, basada en las conclusiones médicas y en la reconstrucción realizada por la Justicia, que determinaron que la muerte de Juan Orellana fue consecuencia de una afección cardíaca preexistente y no de las lesiones sufridas durante el incidente ocurrido en la vivienda.