Ausente en los dos últimos Mundiales, Italia ya apenas impresiona en la escena futbolística internacional, antes de enfrentarse a Irlanda del Norte el jueves en semifinales del repechaje europeo para el Mundial 2026.
El 9 de julio, Italia conmemorará el vigésimo aniversario de su cuarto título mundial tras vencer a la Francia de Zinédine Zidane (1-1; 5-3 en penales).
Una efeméride que podría tornar en tintes dramáticos para todo el país si se reduce al rol de espectador lejano del Mundial 2026 en México, Estados Unidos y Canadá.
Segundo de su grupo de clasificación por detrás de Noruega, Italia aún divisa América en el horizonte, pero deberá sobrevivir al repechaje que tan fatal le resultó para 2018 y 2022.
Hace menos de cinco años la Nazionale estaba en lo más alto del fútbol europeo tras conquistar la Eurocopa en Inglaterra.
Pero el tiempo parece demostrar que ese título fue sólo un espejismo para una selección que, con la excepción de su final en la Eurocopa 2012 y de su título en 2021, no ha cesado de decepcionar a sus tifosi: eliminación en fase de grupos del Mundial en 2010 y 2014, en octavos en la última Eurocopa, descendida hasta el puesto 21 del ranking FIFA (en agosto de 2018, actualmente 13ª).
«Los resultados de hoy se remontan a hace 20 años, a la época en que noy apoyábamos en nuestras figuras, los Buffon, Cannavaro y Totti, pensando que serían eternos», estimaba recientemente el antiguo arquero y actual director de la Azzurra, Gianluigi Buffon.
«Ya en aquel momento había que repensar en los modelos técnicos y tácticos, pero fuimos como la cigarra (de la fábula con la hormiga)», lamentó gráficamente ‘Gigi’.
«El fútbol de los 20 o 30 últimos años ha cambiado», insistió en una entrevista para el Corriere dello Sport el presidente de la Federación Italiana, Gabriele Gravina.
«Ya no es el fútbol técnico en el que éramos los jefes. Ahora sigue siendo técnico, pero la velocidad y sobre todo el físico se han impuesto», añadió.
Liderado en diferentes épocas por los Giuseppe Meazza, Gianni Rivera, Paolo Rossi o Roberto Baggio, el fútbol italiano no ha producido últimamente talentos que marquen una generación, como Kylian Mbappé o Lamine Yamal.
«No es verdad que ya no haya talentos en Italia», objetaba recientemente en una entrevista en el Corriere della Serra el antiguo seleccionador Cesare Prandelli (2010-14). «Es sólo que los cultivamos de la peor de las formas».
Según Prandelli, el problema del «calcio» radica en la formación.
«Si hace diez años hubiésemos tenido la suerte de tener un talento como Lamine Yamal, lo habríamos hecho huir», estima el hombre que se convirtió en 2025 en el primer director técnico del fútbol italiano.
«Nuestros entrenadores le habrían quitado la alegría de jugar y de divertirse, aburriéndolo con esquemas de juego o con la ocupación del terreno de juego», añadió.
En opinión de Buffon, «hay que volver a empezar desde abajo, entre los siete y lo trece años puede haber un verdadero impacto».
«Los propietarios extranjeros de los clubes italianos consideran a la Nazionale como una molestia», lamentó recientemente Gabriele Gravina.
Para el dirigente del fútbol italiano, igual que para el exentrenador del AC Milan Fabio Capello, la selección paga las consecuencias de que la Serie A prefiera a los jugadores extranjeros antes que a los italianos.
«Hasta la década de 2010, los mejores jugadores del mundo venían a nuestra liga y servían de ejemplo a nuestros futbolistas, que podían así progresar», explicaba Capello la semana pasada a la Gazzetta dello Sport.
«Hoy en día hay menos italianos jugando en la Serie A y los extranjeros que ocupan sus plazas son de nivel modesto», razonaba el que fuera entrenador también del Real Madrid.
Las cifras le dan la razón: solo el 33% de los jugadores que compiten en la Serie A esta temporada son potencialmente seleccionables por la Nazionale.
En el top 5 europeo, solo la Premier League inglesa utiliza menos jugadores «locales» (29,2%), mientras que la Ligue 1 y la Bundesliga son más proteccionistas, con un 37,5% de jugadores franceses y un 41,5% de jugadores alemanes respectivamente.
«No sirve de nada lamentarse por algo contra lo que no se puede hacer nada», zanjó, sin embargo, el seleccionador Gennaro Gattuso.