El 83,9% afirmó que su salario no le gana a la inflación y más de la mitad de la población se queda sueldo el día 20 de cada mes.
En los últimos seis meses, más de la mitad de las familias argentinas se vio empujada a recurrir al crédito para gastos comunes. El 56,4 por ciento de los hogares argentinos pagó comida, servicios, alquileres y tarjetas con plata prestada. El escenario se completa con otro dato de época: en enero de este año 2.663.953 entraron en mora. Tuvieron un atraso de 3 meses o más con el sistema financiero y la cifra -que tuvo su pico en el primer mes de 2026- crece mes a mes.
La mayoría de los hogares no logra que sus ingresos le alcancen para cubrir las necesidades mensuales básicas, según reveló un informe de la consultora Zentrix. Es decir, casi 6 de cada 10 familias tomó deuda para gastos cotidianos y, dentro de ese grupo, casi 9 de cada 10 ya presentó dificultades para pagarla.
El Monitor de Opinión Pública (MOP) puntualizó que “lejos de estar asociado a decisiones de inversión, el crédito se orientó mayormente a cubrir gastos básicos, en un contexto donde el 83,9 por ciento afirmó que su salario no le gana a la inflación y más de la mitad de la población no logra llegar al día 20 de cada mes”.
Los principales usos de los préstamos están concentrados en gastos cotidianos, pago de tarjetas y cancelación de otras deudas. En este sentido, la consultora advirtió que “el fenómeno describe un cambio en la función de la deuda: deja de ser una herramienta financiera y pasa a convertirse en un mecanismo de subsistencia”.
El mecanismo de ajuste a nivel de los hogares se articula, según la consultora, en cuatro etapas: caída del poder adquisitivo; dificultad para sostener el consumo mensual; recurso al endeudamiento para cubrir esa brecha, y creciente incapacidad para cumplir con esas obligaciones.
La única verdad, la realidad (del bolsillo)
Respecto a la credibilidad de las estadísticas oficiales, el relevamiento registró que el 65,8 por ciento de la población considera que los datos de inflación publicados por el Indec no reflejan la realidad de sus gastos diarios.
Al respecto, el documento precisó que “no se trata solo de una discusión técnica sobre índices, sino de una brecha cada vez más visible entre el número oficial y la economía vivida en los hogares”, haciendo referencia a la desconfianza que genera el efecto de la inflación en los ingresos.
“Si el salario pierde capacidad de compra y más de la mitad de la población no llega al día 20 del mes, la credibilidad del dato se erosiona, no sólo por lo que mide, sino por lo que deja de corregir en la práctica cotidiana”, señaló.
La sospecha de injerencia política sobre las estadísticas públicas y la percepción de que las canastas o ponderaciones no representan con precisión el consumo real de los hogares agregan más dudas sobre la medición oficial.
Clase media baja y baja, la más endeudada
El 50 por ciento de las personas que están en situación de irregularidad de pagos (es decir: que llevan más de 3 meses de atraso en el pago de sus deudas) adeudan 484.295 pesos o menos. “Las deudas que están en irregularidad de pagos son, sobre todo, deudas pequeñas. De todas formas, cabe señalar que el monto viene subiendo en los últimos meses, lo que implica que estas deudas no pagas pesan, cada vez más, sobre los salarios de los trabajadores que, a diferencia de las deudas y las tasas de interés, no vienen creciendo por encima de la inflación”, detalló un estudio del Instituto Argentina Grande (IAG).
La cantidad de deudores que están en situación de irregularidad llegó a un pico en enero de 2026. La cifra representa un aumento del 79 por ciento interanual de la cantidad de morosos: 1.181.718 personas más que en enero de 2025. “La cantidad de deudores totales no viene creciendo al mismo ritmo que la cantidad de deudores en una situación de pagos irregular, por eso las personas morosas representan cada vez una porción más grande del total de deudores: en enero de 2026 eran el 17 por ciento del total de deudores, en enero de 2025 eran el 10 por ciento del total”, destacaron desde la entidad.
Deterioro de la imagen de Milei
En este contexto, el mal desempeño del manejo económico comenzó a pasar factura a la imagen del Gobierno Nacional. En marzo, la desaprobación de la gestión de Javier Milei alcanzó el 53,3 por ciento, lo que representa un salto de 8,3 puntos respecto de la medición anterior. Por el contrario, la aprobación cayó al 38,5 por ciento.
El reporte de Zentrix sugiere que la “tolerancia social” se está reduciendo a medida que el ajuste deja de ser una proyección macroeconómica y pasa a sentirse directamente en el bolsillo.
La convergencia entre la mala situación personal y la evaluación del país ha consolidado un escenario de valoraciones críticas predominante.