Jueves 16 de julio de 2026

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Vuelven los títeres chilenos que se ríen de todo

Prime Video estrena hoy la película «Calurosa Navidad»

Aunque en la Argentina aún no superó el estatus de culto, esta creación de la productora Aplaplac es famosa en toda América latina. Las marionetas irreverentes vienen de hacer un Tiny Desk y ahora vuelven a contar su historia navideña para públicos más amplios.

Se acerca la época de las fiestas y las pantallas se puebla de las benditas “películas navideñas”. Las hay de todo tipo y color, desde las que recuperan viejas leyendas –como las dickensianas que tienen a Ebenezer Scrooge como protagonista- hasta la saga en la que los MacAllister se olvidan una y otra vez al rubiecito Kevin en diversos lugares. Y ahora, con tiempo como para comprar los regalos –o el merchandising, que incluye el vinilo de la música-, se estrena el viernes 21 una producción chilena en la plataforma Prime Video que desde el título ya anticipa varias “rarezas”. Se llama Calurosa Navidad porque transcurre en Titirilquén, un pueblo ficticio del país trasandino en el que todos los habitantes son títeres. Y allí el calor es tan insoportable que Santa Claus este año se excusa de llevar regalos porque se le derretirían los renos. Pero un valiente se anima a ir al Polo Norte para salvar la Navidad… aunque su problemita con las apuestas quizá termine por arruinarlo todo.

Esta es la consigna de la segunda película de 31 Minutos, una marca registrada del humor chileno que comenzó hace 22 años con un programa de televisión. Uno supuestamente dirigido a los chicos, pero que enseguida enamoró también a los grandes en base al humor irreverente de los creadores Álvaro Díaz y Pedro Peirano. Al tratarse de marionetas, es inevitable la referencia a los Muppets, pero a estos muñecos de la productora Aplaplac (cuya cabeza completa Alejandra Neumann) también se los podría relacionar con las criaturas de Todo X2$ o Peter Capusotto y sus videos.

El nombre 31 Minutos tiene que ver con que se trata de un noticiero televisivo que parodia al 60 Minutos importado de Estados Unidos. Allí están el conductor egocéntrico e ignorante Tulio Triviño, el conejo rojo ludópata Juan Carlos Bodoque, el productor Juanín Juan Harry (único sobreviviente de la raza de los juanines) y toda una galería de personajes delirantes que en cuatro temporadas se han metido con temas como “adónde va la caca” o con la creación de canciones mega pegadizas.

El fenómeno que es 31 Minutos en Chile se replicó en otros países de América latina como México y Colombia. En la Argentina, algunos de los episodios se vieron en canales infantiles y no tuvieron el mismo impacto, aunque sí se generó un culto estas marionetas alocadas. De hecho, cuando presentaron 31 Minutos, la película en el Bafici 2018, se llenó la sala mayor de la Usina del Arte para ver el Tremendo Tulio Tour (un homenaje a Triviño, quien estaba decepcionado de su fama). Y durante la pandemia, una nueva generación de chicos argentinos descubrió las notables canciones del programa en YouTube. Hay clásicos como “Son pololos”, “El huerfadrino”, “Lala”, “Baila sin Cesar” o “Mi mamá me lo teje todo” que son garantía de risas y tarareos para cualquier edad.

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Y si faltaba algo para que fueran más conocidos antes del estreno de Calurosa Navidad, eso fue la exitosa presentación en el Tiny Desk de la radio pública estadounidense. En ese ciclo que ayudó a la consagración internacional de Ca7triel y Paco Amoroso, por ejemplo, las marionetas chilenas llevan más de 12 millones de visualizaciones. “Vemos las reacciones de los influencers argentinos al Tiny Desk y algo está sucediendo”, le dijo a Página/12 en la presentación de la película el músico Pablo Ilabaca, quien fue parte del grupo funk Chancho En Piedra y es uno de los compositores del programa (junto con los dos creadores del ciclo). “Creo que tenemos deuda con la Argentina, que es un país que nos encanta. Ojalá con el Tiny y con Calurosa Navidad, que tienen toda una transversalidad de naciones, empiece a conocernos más gente”.

La posibilidad de ser vistos en más países gracias a Prime Video sí generó un pequeño ajuste en el enfoque de 31 Minutos. “Tuvimos que salir de la excesiva localía”, le explicó a este diario Álvaro Díaz. “El chileno habla cerrado, no habla en frases completas… El español que hablamos en Chile es muy malo. Para que nos entienda un argentino, un peruano o un mexicano tenemos que concentrarnos un poco, hablar más lento, terminar las palabras, no comernos todas las consonantes, y eso ya es un trabajo. Los títeres nos permitían hacerlo, porque los títeres son un poquito más neutros, permiten un poco más de fantasía”.

Algunos chistes también son un poco más “universales”, pero sin exagerar. “Puedo decir sin ningún tipo de vergüenza ni de culpa que hemos sido siempre muy libres. Pensamos que al trabajar con una empresa grande y norteamericana podía haber algún tipo de conflicto pero la verdad es que no existió eso. La película que van a ver nos representa al 100%. Tiene, efectivamente, algunas adaptaciones de comprensión, que más bien las ponemos nosotros, que no exige en este caso Amazon”, completa Díaz.

¿Y por qué una película navideña? “Calurosa Navidad es una de las primeras historias larga duración de 31 Minutos, de nuestra primera temporada”, rememora el cocreador del ciclo. “Quisimos hacer un especial para terminar, coincidía con la época navideña, y se nos ocurrió un especial navideño. Fue algo muy sencillo, de producción muy sencilla, en esa época todavía la producción era low-fi, de bajo costo, pero esa historia quedó instalada en nosotros, instalada. Así como existe Un cuento de Navidad de Charles Dickens, esta es la historia navideña de 31 Minutos”. Calurosa Navidad tuvo luego una versión teatral. “Siempre es la misma historia, que por el calor no puede venir el Viejo Pascuero, como le decimos nosotros a Papá Noel, y hay que ir a rescatar esa Navidad. Y el que va a rescatar es Bodoque, que es el más irresponsable, o el más peligroso, por razones completamente absurdas. Y luego, cuando Amazon nos pidió hacer una película de género, dijimos ‘Hagamos la historia que conocemos, pero ahora vamos a contarla entera, vamos a contarla con lujo de detalle, vamos a ampliarla’. Porque hay muchas cosas; siempre se ha contado en un formato mucho más corto, de media hora. Y así volvemos a contar la historia de Calurosa Navidad, que ya es una especie como de clásico navideño acá en Chile”.

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“Yo nací en Navidad, entonces uno de mis sueños era amar a la película navideña”, contó durante la presentación de la película Pedro Peirano. “El especial fue como la semilla para llegar a esta película, así que obvio que Bodoque tuvo que apostar los regalos como 680 veces para llegar a esto”. Un “esto” que es pintar la propia aldea a la manera de 31 Minutos. Lo explica Díaz: “Es contarle a otra gente que acá vivimos una Navidad que es muy calurosa, con los días muy muy largos. En Chile el calor es seco, pero muchas veces el 24 o 25 de diciembre son los días más calurosos del año. Y están los niños muy aburridos, esperando que se haga de noche. Sin embargo, la estética navideña sigue siendo la del hemisferio norte: la de Santa Claus, los trineos y la nieve. Y ese chiste original a nosotros nos pareció que era muy entretenido contarlo”.

-¿Y deberíamos tener otras distintas?

Álvaro Díaz: -No, a mí esos absurdos también me parecen entretenidos. De todos modos, creo que igual es distinta. O sea, no podemos vivir una Navidad en que hay que ir a buscar el pino, en que la noche parte a las cuatro de la tarde, no existe eso. Entonces, finalmente, también tenemos una Navidad propia. Creo que sería falso, impostado, generar una fiesta que no la entendiéramos. La Navidad te la vienen contando desde nuestros abuelos, desde los cuentos que les contaban a ellos y tiene su origen la historia que vivieron en el hemisferio norte. Pero es una adaptación… Hoy día sucede con Halloween. Cuando empezó a llegar nos molestaba mucho, pero hoy día nos viene bien que los niños se disfracen, es muy divertido.

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La diversión fue también lo que primó en la alfombra roja de presentación de la película en Santiago de Chile. Por la pasarela transitaron ¡127 muñecos!, lo que constituyó una “hazaña” que, al final de la velada, fue certificada por Guinness World Records. ¿Guiño guiño? Sí, pero además un divertido motivo para salir en las noticias justo antes del estreno.

En Calurosa Navidad, mientras Juan Carlos Bodoque pone rumbo al Polo Norte para buscar los regalos, en Titirilquén se organiza un espectáculo para matizar la espera. De más está decir que las cosas se complican de sobremanera, hasta que una artista invitada salva la noche con la interpretación de un clásico de 31 Minutos: la mexicana Julieta Venegas le pone su toque a “Mi muñeca me habló”. “Creo que el contacto fue por el lado de Amazon y estuvo perfecto porque ella es una artista latinoamericana total”, se entusiasma Ilabaca al hablar de la colaboración. “Ella grabó las voces en Buenos Aires (donde está radicada), pero le mandamos los acordes y dirigimos las sesiones desde acá”.

Tanto la música como la imagen de 31 Minutos han mejorado en calidad sin perder su personalidad. Mientras Díaz aclaraba a algunos medios que no tenía sentido incorporar inteligencia artificial a la propuesta, Ilabaca le recordaba los inicios a Página/12: “Hemos creado una estética muy particular para el programa. En la primera temporada, la música la compuse con un software que se llama Fruity Loops, que es muy básico pero muy entretenido. Entonces de ahí partió una aventura sónica que he tratado en todas las temporadas, e incluso en esta que es la segunda película, de tener un guiño a esa sonoridad. Creo que la estética sonora de 31 Minutos es una guitarra acústica y un sintetizador. Esos son como los dos mundos que hay que encontrar”.

“Cuando me preguntan por qué 31 Minutos dura tanto -aseguró Díaz en la presentación-, explico que el equipo de Aplaplac y todos que se sumaron para hacer la película, nos hemos propuesto enaltecer este trabajo y llegar a la excelencia artística. Queremos subir el nivel al trabajo artístico en Chile y en Latinoamérica, y trabajamos muy duro para eso. Esta película nos genera mucho orgullo y es el resumen de 22 años de trabajo, de 22 años de gente que ha pasado por el maraviloso equipo de 31 Minutos”.

Página/12

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