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sábado, 20 julio , 2024

La tragedia de Lolo Somaschini, el piloto argentino de 9 años, bajo la lupa de los expertos: qué pasó y los protocolos en el motociclismo

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Sebastián Porto, subcampeón mundial en 250 cm3 en 2004, y Luciano Ribodino, campeón argentino y brasileño, analizaron lo ocurrido y brindaron su óptica. Por qué los chicos arrancan a tan corta edad y cómo sería una formación ideal para los niños

Sigue la conmoción por la muerte de Lorenzo Somaschini, el piloto argentino de nueve años que corría en motos y que sufrió un fatal accidente en un entrenamiento de la categoría Copa Honda Junior 160, para chicos entre 8 a 16 años. Por la corta edad del rosarino y el marco de la tragedia, se generó el debate sobre si un niño puede competir a ese nivel. Para ir a fondo con el tema, Infobae recurrió a la opinión de dos expertos como Sebastián Porto, subcampeón mundial de 250 cm3 (actual Moto2) en 2004 y Luciano Ribodino, campeón argentino y brasileño.

El objetivo es explicar por qué se arranca desde tan chicos en este deporte en la Argentina y en Sudamérica. Hay factores económicos y también de política de los entes fiscalizadores y en nuestro país este deporte está a cargo de la Confederación Argentina de Motociclismo Deportivo (CAMOD).

“Para quienes siguen el deporte motor no es raro que un chico tan chico corra en motos. Pero quienes están afuera se han hecho eco de esta desgracia. Obviamente la tragedia en sí impacta mucho más porque es un niño, ni siquiera es un adolescente. Acá pasó con un nene y el sacudón es más fuerte”, explica Porto, quien corrió 162 Grandes Premios en el Mundial de Motos entre 125 cm3 y el cuarto de cilindrada.

“Son caídas en una categoría menor y por ende no son velocidades extremas. Pero esto no fue un accidente en el que lo atropellaron o que impactó contra algo. Fue una caída de él solo y en un high side no hace falta caer a alta velocidad, ya que la moto te despide por arriba y el golpe es fuertísimo porque lo primero que impacta es la cabeza, que es la parte más pesada del cuerpo. Es uno de los golpes más dolorosos sacando la desaceleración tras impactar contra un guardarraíl o una defensa y después lo otro es cuando te caés y te atropella y colega; por más protección que tengas eso está en el bolillero de este deporte”, relata el ganador de siete carreras en el certamen ecuménico y que sumó 19 podios, 11 poles positions (mejor tiempo clasificatorio) y 8 récords de vuelta.

En tanto que Ribodino sostiene que el motociclismo “es un deporte de riesgo. Yo también empecé de muy chico. Lo que pasó acá es una fatalidad, una tragedia. Lo que le pasó a Lolo no pasa normalmente. Debe haber caído de una forma que lo afectó bastante. No es que por ser chico le pasó lo que le pasó. Le puede pasar a un grande. Todos corremos el mismo riesgo. Por ahí tuvo mucho impacto porque es un nene de nueve años. En todo el mundo corren desde tan chicos y en Europa arrancan a los cuatro años. No es que esto le puede pasar a todos los chicos que practican motociclismo”.

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“Por ahí la gente que no está en el ambiente y que no lo sigue o le gusta este deporte lo toma como que los padres tienen la culpa, que no pueden dejar correr a un nene de tan corta edad en esas motos. Es algo que tiene todas las medidas de seguridad para que no pase, pero puede pasar. Es así. Yo lo hice desde chico y tuve mis accidentes, pero nunca tuve riesgo de muerte. Le tocó a él y es una fatalidad muy grande”, agrega el cordobés de 30 años y que a los 15 empezó a correr en el Campeonato Argentino de Velocidad con las motos de 600 cm3, y en 2012 y 2013 fue campeón nacional. También se consagró en el motociclismo brasileño, en el Superbike, en 2012 y 2017. Además, compitió en los Estados Unidos en la Red Bull AMA US Rookie Cup.

“Empecé a los cinco años con motos de 50 cm3 con todos chicos de la misma edad que yo. A los once empecé a correr en la misma cilindrada que estaba él (Lolo), 250 cm3 y con 13 años ya corría en 600 cm3, y ahí sí era muy grande la moto, y corría con gente mucho más grande que yo. Sí quemé muchas etapas”, apunta.

Cómo son los protocolos de seguridad
Todos los pilotos para poder participar en el deporte motor sea automovilismo o motociclismo reciben una licencia médica y otra deportiva. Respecto de su indumentaria, Porto describe que “el mono (buzo) se hace a medida y son aptos con la misma confección. Lo mismo el casco, las botas, las protecciones internas y todo fiscalizado. Estuvo todo en el marco legal”.

“Hay puestos de banderilleros y médicos en cada curva. Hay ambulancias para que a los pocos segundos de un accidente el paramédico pueda asistir al piloto. Hay una clínica en un circuito y si es más grave se traslada en helicóptero a un hospital cercano. Ese es el procedimiento normal”, indica el argentino más destacado en la historia en el Campeonato Mundial de Motociclismo de Velocidad. Cabe recordar que Juan Carlos Salatino, Jorge Kissling y Benedicto Caldarella ganaron en 500 cm3 (actual MotoGP) en los Grandes Premios de la República Argentina en 1960 (sin puntos), 1961 y 1962.

En tanto que Ribodino subraya que “hay una auditoría técnica antes de empezar la carrera que revisa el casco, el buzo, las botas, los guantes, que no estén rotos, vencidos, que no tengan golpes; por ahí un casco vos lo ves sano, pero tiene una rajadura o algo y no te lo dejan usar”.

“En un chico lo que cambia es el tamaño, pero después el buzo y todas las medidas de seguridad son iguales. Dentro del traje de cuero va una espaldera que es de kevlar, que es un plástico duro que protege toda la columna vertebral. Eso por dentro; por fuera se ve esa ‘joroba’, que sirve de aerodinámica de la moto cuando uno se agacha para que entre el casco y el cuello no choque el viento. También sirve para que cuando te caés no sea tan fuerte el golpe”, afirma. “Las botas también tienen más protecciones de kevlar y hay otras en los tobillos, el empeine, la canilla, en los codos, rodillas… Y los guantes lo mismo, tienen protecciones en la muñeca”.

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Lucho también describe qué tiene que hacer un piloto en una caída: “Cuando te caés y te deslizás tenés que tratar de no pararte, dejarte correr y con los brazos hacer una cruz sobre el pecho para que no impacten los brazos contra el suelo y evitar una quebradura. El accidente que tuvo Lolo fue un high side, que es cuando la moto patina, te larga para arriba y ahí vos no vas a saber cómo vas a caer. Te catapulta la moto. Lo que imagino es que dio una vuelta en el aire y debe haber caído con la espalda o con la cabeza”.

Respecto del operativo de rescate, asevera que “el dispositivo de seguridad tiene ambulancias que están ubicadas en la pista. Una vez que hay un accidente tardan pocos segundos en aparecer. Es más rápido que si tenés un accidente en la calle porque están los banderilleros en una curva y avisan por radio y enseguida paran la carrera, el entrenamiento o clasificación”.

“Dentro de la pista como esta de Interlagos donde corre la Fórmula 1, hay un centro médico donde te atienden y te hacen los primeros controles, pero si el tema es delicado o al menos amerita estudios te trasladan en ambulancia o en helicóptero según sea la gravedad”, aclara.

Cómo sería la formación ideal para los más chicos.
Es otro punto que abrió el debate y es clave, más cuando se trata de niños, en un deporte de alto riesgo. Sin bien Porto y Ribodino afirman que fue una fatalidad, también brindan alternativas para mejorar a la escuela del motociclismo y dan cuenta de cómo funciona en España, junto a Italia, los dos países más fuertes en el mundo a nivel dos ruedas en pista.

“Yo arranqué a los diez años, casi la misma edad en la que Lorenzo tuvo el accidente. Es duro, pero es parte de un proceso que un piloto tiene que pasar para aspirar algún día a llegar al máximo nivel. Arranqué a los diez años en los óvalos de tierra en Santa Fe y después me pasé a la velocidad y cuando tenía 14 ya fui campeón en pista”, recuerda Porto.

“Hoy en España e Italia arrancan a los cuatro años a competir. Partiendo de esa base, es la escalera que todos los países del mundo tienen que seguir para que a los 15 años tener la capacidad y experiencia de llegar al Mundial”, expresa.

“Hay muchos profesores que tienen su escuela, como el caso de Diego (Pierluigi, el instructor de Somaschini) y gente que enseña y que tiene su experiencia. Hay muchos proyectos formativos dando vuelta, pero siempre se complica por el aspecto económico. El motociclismo creció mucho en Argentina y hemos tenido Grandes Premios del MotoGP. Hay muchos chicos que se están iniciando en este deporte y eso no era habitual. Falta más gente experimentada, más motos y un montón de trabajo, y ojalá que algún día lo podamos desarrollar. La idea es que los chicos aprendan con motos adecuadas a nivel nacional, después hacer un campeonato en España que es el paso previo al Mundial. Para hacer un proyecto así se necesita no menos de dos años y hacer una selección grande en el país, que sin dudas tiene chicos talentosos por todos lados”, cuenta Sebas.

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“En España arrancan de las mini motos, van compitiendo, hay categorías regionales, después pasan a las escuelas. A los 10/11 años la gente capacitada y preparada ya evalúa si ese chico puede ser un Marc Márquez, Valentino Rossi o el que quieras elegir. A esa edad ya podés identificar si el chico es crack o solo lo quiere vivir como un hobby. Hoy en Moto3 debutan con 15/16 años y ya son campeones del mundo”, concluye.

“No tenemos las mismas motos ni los circuitos, los chicos corren con motos más chiquitas. Eso en Argentina ni en el resto de Sudamérica lo tenemos, allá (por Europa) son motos de 50 cm para chicos de ocho o nueve años. Acá la más chica que tenés es una 150 cm3″, indica Ribodino.

Confiesa que “para cumplir el sueño que Lolo tenía, de llegar a ser profesional, correr en el MotoGP y en la Argentina u otro lugar de Sudamérica, la única forma de llegar es empezar de chico y son las únicas motos que vos tenés para correr. Acá se queman un poco las etapas corriendo con motos grandes y siendo chicos de edad y de físico. En España hay más motos y más categorías formativas. Pero el riesgo igual está”.

“En la categoría en la que estaba Lorenzo era formativa y había chicos de su edad. En el caso de Benja Peralta corría contra chicos más grande y creo que ahora estaba corriendo en 300 cm3. Pero desde muy chico estuvo corriendo y es el riesgo que corren todos”, culmina.

Cabe destacar que, en medio del furor desatado por la vuelta del MotoGP a la Argentina en el Circuito Termas de Río Hondo en Santiago del Estero, en 2015 se lanzó la filial local de la escuela de Chicho Lorenzo, padre de Jorge Lorenzo, el ídolo de Lolo Somaschini. Se trata de un modelo de enseñanza que triunfó en España y en otros países europeos. En su momento la idea no prosperó, pero fue recogida por un grupo de apasionados del motociclismo encabezados por Jorge Cusanelli. La Argentina Race Team School se reflotó y hoy funciona en el Autódromo de la Ciudad de Buenos Aires Oscar y Juan Gálvez, pero este medio puede confirmar que por la falta de apoyo económico e institucional no puede focalizarse en la formación deportiva para los más chicos y se dedica a dar cursos para mejorar la conducción de motociclistas particulares y educación vial.

La tragedia de Lorenzo Somaschini es un impacto tremendo en el motociclismo argentino. Y es más fuerte porque se trató de un niño de nueve años. Las voces de dos experimentaos como Porto y Ribodino buscan hacer su aporte para entender qué pasó y cómo se puede mejorar este deporte.

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