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martes, 3 octubre , 2023

Porqué León Gieco no quería grabar Sólo le pido a Dios

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Del “afano” a Bob Dylan a desechar el que sería su mayor éxito. Historias poco conocidas de uno de los más influyentes cantautores latinoamericanos. El papel fortuito pero clave que jugó Charly

¿Quién escuchó primero a León Gieco cuando llegó a Buenos Aires con sus sueños a cuestas desde el Santa Fe profundo? ¿Quiénes eran sus referentes? ¿Por qué no quería grabar el tema que se terminaría convirtiendo en un himno de la música popular internacional? Aquí lo contamos.

Al primero que le mostró sus canciones tras llegar a Buenos Aires fue a Horacio Fumero (contrabajista de jazz que nació en la misma localidad que León, Cañada Rosquín, en Santa Fe).

Se conocían de años, pues con tan solo 12 Fumero comenzó a tocar el bajo eléctrico en su pueblo natal, para enseguida formar la banda Los Moscos, uno de cuyos integrantes era Gieco. Hacían temas de los Rolling Stones, los Beatles, Spencer Davis Group.
Con el tiempo, Fumero se inclinó al jazz, y poco a poco incursionó en la fusión entre el jazz y el folklore argentino. “Un día vino y me dijo: ¿Sabés quién me quiere conocer? Claudio Gabis, el ex Manal. Gabis había escuchado a Horacio en un concierto y quería sumarlo a su nueva banda”, relató León en una entrevista que le realizó el conductor Lalo Mir.

Cuestión que en ese encuentro estuvieron los tres, y Gabis terminó siendo fundamental en la carrera de Gieco. “Cuando lo vi a Gabis en la pensión, yo no lo podía creer, porque lo tenía de la revista Pelo; ya era un ícono del rock nacional”, admitió el autor de Canción de amor para Francisca.

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León Gieco y los ex Manal Claudio Gabis (centro) y Alejandro Medina haciendo uno de los clásicos del trío: Avellaneda blues. Gabis fue quien le llevó a Gieco su primer atril para tocar la armónica.

“En un momento, Horacio fue al baño y Gabis me preguntó: ¿Y vos que hacés? Yo soy músico también, le respondí. ¿Y qué música te gusta?, me dice. Bob Dylan, le cuento. ¡Qué bien!, exclamó” el ex Manal.

En ese momento, León le consultó cómo hacía Dylan con la armónica: “¿La agrega después a las grabaciones?”, quiso saber. “Nooo, toca la armónica con un atril”, le comentó Gabis, quien al día siguiente le llevó uno, con una armónica que estaba en el tono de Blowing in the wind (Soplando en el viento, el emblemático tema del cantor de protesta estadounidense)”.

Añadió León: “Entonces empecé a cantar Blowing in the wind con Claudio Gabis, y ahí le robé la canción e hice Hombres de hierro, que es un afano total”, reconoció. Lo cierto es que Hombres de hierro, incluida en su primer disco de estudio, el cual llevó su nombre y se publicó en 1973, terminó convirtiéndose en uno de los mayores clásicos de Gieco y del rock nacional.

Pasó el tiempo, y en 1978 León Gieco entró a estudios a grabar el que, a la postre, sería el álbum que lo hizo masivamente popular a nivel nacional y conocido en el mundo entero: se llamaría sencillamente 4to LP.

León había terminado de grabar el disco, pero Sólo le pido a Dios había quedado afuera porque consideraba que era “un plomo, que todo se repetía en forma monótona”.

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No obstante, quedó una suerte de demo que Gieco hizo con el bandoneonista Dino Saluzzi.

El técnico del estudio la puso para escuchar cómo sonaba. “Y en ese momento entró Charly (García). Eran las dos y media de la mañana y andaba yirando, en busca de acción”, rió León.

“Entonces se quedó mudo escuchando todo el tema y, cuando terminó, dijo ‘esto es genial’. Sobre todo seducido por el sonido del bandoneón. Nos miramos y dijimos: ‘Bueno, si Charly lo dice, al menos pongámosla como bonus track. Y en principio quedó así, grabada en vivo, como última del lado B”.

Cuestión que al otro día escuchó toda la grabación el pope de la compañía discográfica. “¡Última del lado B! Están locos. ¡Esta la primera canción del disco, la número uno del lado A”, bramó. Y así fue.

Sólo le pido a Dios se convirtió en un himno mundial, que fue grabado en los más diversos idiomas y por figuras súper reconocidas del mundo musical.

Hay unas 350 versiones en español, portugués, francés, sueco, armenio, árabe, ruso, hebreo, inglés, entre otros, interpretadas por una multitud de músicos, músicas y grupos.
Estos incluyen -sólo entre los conocidos- a Bruce Springsteen, David Byrne (líder de Talking Head), la cantante brasileña Beth Carvalho, Mercedes Sosa, los españoles Ana Belén, Víctor Manuel, Miguel Ríos, Joan Manuel Serrat y Antonio Flores, el reconocido músico de folk-rock estadounidense Pete Seeger.

También a Luciano Pereyra, Piero, Sergio Denis, el francés Florent Pagny, Pibes Chorros. Una versión en quechua con música de Sixto Palavecino, Raúl Porchetto, Miguel Cantilo y, entre muchísimos otros, el armenio Alejandro Chipian, versión dedicada al cruento genocicio armenio a manos de los turcos (1915-1923), que se cobró la friolera de 2.100.000 vidas.

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Según Gieco, la canción nació en su pueblo, Cañada Rosquín. La compuso mientras pasaba tiempo con su padre, quien le adelantó que sería un éxito mundial. Fue probando melodías con su armónica y su guitarra y, luego, a escribir sentimientos personales sobre la (casi) guerra entre Argentina y Chile por el Canal de Beagle, el exilio forzado de Mercedes Sosa, la dictadura que desangraba al país.

En 2002, la revista especializada Rolling Stones y el canal MTV elaboraron un listado con las cien mejores canciones de la historia del rock argentino en base a la opinión de músicos, productores y periodistas especializados, y Sólo le pido a Dios quedó en el 6º lugar, pese a no ser una canción de rock.

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