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viernes, 21 junio , 2024

La fabulosa historia de cómo Brian May, leyenda de Queen, ayudó a la NASA a aterrizar una nave en un asteroide

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El guitarrista de la famosa banda británica, también es doctor en astrofísica. Abraza con pasión la ciencia de las estrellas y colabora con las investigaciones más avanzadas. Infobae habló con el científico que escribió el estudio del pequeño objeto espacial junto al músico, quien reveló los detalles de la increíble aventura

Existe un asteroide de 550 metros muy preciado por la NASA que orbita el Sol a 7,5 millones de kilómetros de la Tierra. También lo es para Brian May, el guitarrista considerado el mejor de todos los tiempos por la revista Total Guitar y leyenda del conjunto musical Queen, quien aportó sus conocimientos como astrofísico para que la misma NASA pudiera llevar adelante su principal misión de exploración de un asteroide hasta ahora.

De nombre Bennu y llamado así por el antiguo fénix egipcio, el asteroide fue el destino elegido por la agencia espacial estadounidense para llevar su nave OSIRIS-REx a fin de orbitarlo durante dos años y tomar una muestra del mismo para llevarla a la Tierra y saber más de estos vagabundos del espacio.

¿Y cuál fue el aporte clave de May en esta fabulosa misión espacial? Nada más y nada menos que determinar el lugar seguro y posible para tomar la tan preciada muestra sin que la nave sufra un choque o hasta un hundimiento en su superficie.

May estudió la licenciatura en Física y Astronomía en el Imperial College de Londres en 1968, mientras ya tocaba con Freddie Mercury. Y completó su doctorado en Astrofísica recién en 2007, mientras combinaba su pasión científica con la música que componía y tocaba. Siempre ligado a los avances científicos y la exploración espacial, May tuvo un curioso acercamiento a la misión de la NASA e Infobae accedió a los detalles de esa increíble conexión y colaboración.

Pero para explicarlo bien, hay que ir al inicio mismo de la aventura espacial en cuestión. A las 19 horas del 8 de septiembre de 2016, en una noche sin nubes en Florida, la NASA lanzó su primera misión de retorno con muestras del asteroide Bennu, llamada Origins, Spectral Interpretation, Resource Identification, and Security-Regolith Explorer (Orígenes, Interpretación Espectral, Identificación de Recursos, y Seguridad-Explorador de Regolito), más conocida como OSIRIS-REx.

La nave espacial, disparada al espacio a bordo de un cohete Atlas V 411 de United Launch Alliance, inició su expedición de siete años para encontrarse con el asteroide Bennu en 2018, recolectar una muestra en 2020 y traerla a la Tierra en septiembre de 2023.

Mediante un correo electrónico, Lauretta explicó a Infobae cómo fue esa convocatoria y el arduo trabajo con el músico y astrofísico que derivó en la publicación de un estudio científico y del libro “Bennu: 3-D Anatomy of an Asteroid”, un brillante tomo de 200 páginas repleto de impresionantes fotografías y datos inéditos del cuerpo espacial.

Lauretta sabía que May, además de tocar su música preferida, había colaborado previamente con los equipos científicos en distintas misiones espaciales. Primero, tomó contacto por medio de correo electrónico con May ya que ambos tenían una participación en abril de 2016, cinco meses antes del lanzamiento de la nave espacial de la NASA del evento llamado Asteroid Day que forma parte de una campaña mundial de concienciación de las Naciones Unidas para inspirar, involucrar y educar al público sobre las oportunidades y los riesgos de los asteroides”.

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Recién en junio de 2017, cuando presenció el concierto de Queen + Adam Lambert en Phoenix, EEUU, se estableció el contacto más directo que derivó en un trabajo científico en conjunto. “Rápidamente aproveché la oportunidad y llevé a mi familia a disfrutar del espectáculo. Pude reunirme con Brian detrás del escenario (la primera vez que nos conocimos en persona), y eso fue lo más destacado del espectáculo para mí esa noche que había arrancado especial con un solo de guitarra de Brian que era acompañado con imágenes de la nave espacial Rosetta explorando un cometa. Espacio y rock & roll: la combinación perfecta”, contó Lauretta.

“Después de esa noche inolvidable, Brian y yo nos mantuvimos en contacto, intercambiando ocasionalmente mensajes sobre el espacio y la música. A medida que avanzaba la misión OSIRIS-REx no pedí su ayuda, pero compartí algunos de los últimos desarrollos de la misma. Para mi deleite, Brian mostró un gran interés en la misión y la ciencia detrás de ella. Estaba claro que no estaba hablando solo con un fan casual, sino con un verdadero entusiasta del espacio y un defensor de la exploración espacial”, agregó.

Además de dedicarse a la música y la ciencia, May se convirtió en un experto fotógrafo estereoscópico. Durante toda su vida ha creado sus propias cámaras estereoscópicas juntando dos cámaras corrientes en distintos soportes y ha ido perfeccionando a su medida el montaje. Su hobby lo inició con decenas de miles de fotografías 3D en las giras que hacía con Freddie Mercury.

“Después de incorporarlo al equipo, May me escribió: ‘Dante, esto realmente significa mucho para mí. Estoy acostumbrado a estar al límite de cosas como esta. Ser aceptado como científico colaborador en lugar de una celebridad me convendría mucho más. Soy un trabajador y obtengo mi satisfacción creando grandes cosas, o siendo parte de un equipo que crea’. ‘Bueno, vamos a ver si lo dice en serio’ pensé para mis adentros. Y resultó que sí”, confesó Lauretta.

Y cuando el 18 de noviembre de 2018, las primeras imágenes de Bennu comenzaron a llegar desde la nave espacial. May y su colaboradora Claudia Manzoni produjeron mediante el procesamiento de los datos que aportaba Lauretta, datos en imágenes en 3D, lo que les permitió a los expertos de la NASA observar con detalle el paisaje accidentado y áspero de Bennu en una increíble imagen tridimensional.

Ello se logró gracias al trabajo de May en las imágenes estereoscópicas, una técnica que consiste en capturar pares de fotografías de manera que aparecen cuando las observar una criatura con dos ojos, como un ser humano.

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Las cámaras estereoscópicas separadas por una distancia establecida que toman imágenes del mismo objeto desde ángulos ligeramente diferentes se usan comúnmente para generar tales vistas.

Cuando se mira a través de lentes 3D, las escenas capturadas emergen en tres dimensiones muy reales, lo que permite a los espectadores percibir la profundidad y la distancia entre las estructuras de la imagen.

Si bien la nave OSIRIS-REx no estaba equipada con estás cámaras estéreo, May sabía cómo evitar esta limitación, ya que previamente había producido imágenes en 3D del cometa 67P, el objetivo de la misión Rosetta, y del planeta enano Plutón visto por New Horizons, seleccionando y alineando cuidadosamente las imágenes tomadas por una sola cámara desde diferentes ángulos. A medida que comenzaron a llegar datos de OSIRIS-REx, los científicos se dieron cuenta de que la superficie de Bennu no era en absoluto lo que esperaban y para la que habían diseñado su misión. En conclusión, toda la misión corría un grave riesgo.

En lugar de llanuras de arena en su mayoría suaves, parecidas a una playa, ocasionalmente esparcidas con fragmentos de rocas más grandes, encontraron un cuerpo cubierto de rocas que a veces se elevaban contra la gravedad apenas existente del asteroide.

El logro de ver el asteroide en 3D y saber a lo que se enfrentaban cambió radicalmente la misión y cómo llevarla adelante para no correr riesgos de un impacto directo o de su destrucción por choque o hundimento en el cuerpo espacial. May demostró su valía científica, que causó admiración en los expertos de la NASA.

“Ver la superficie de Bennu de esta manera realmente me hizo comprender la intimidante realidad de este asteroide. Estaba mucho más allá de nuestras capacidades iniciales de diseño de naves espaciales. Al principio, parecía que nuestra tarea era imposible, que nunca íbamos a encontrar un lugar adecuado para recolectar nuestra muestra Sin embargo, estaba claro que las imágenes estereoscópicas en 3D eran una herramienta valiosa para nuestra misión”, dijo Lauretta.

Toma de la muestra y regreso a la Tierra

Finalmente, OSIRIS-REx cumplió su misión y el 20 de octubre de 2020 obtuvo las vitales muestras del asteroide. Recolectó unos 250 gramos de muestras que viajan hacia la Tierra y se espera que lleguen este 24 de septiembre próximo. La misión OSIRIS-Rex recolectó en el asteroide Bennu unos 250 gramos de muestras que viajan ya hacia la Tierra.

“En septiembre esperamos el arribo de las primeras muestras biológicas tomadas por una nave al asteroide Bennu para poder también observar rastros de signos de vida o elementos que la propicien. Nosotros pensamos que es un asteroide rocoso, nada más. Pero vamos a ver si hay algún tipo composición química que indique que este asteroide o viene de otra cosa o chocó contra algo que tenía vida. Así que, bueno, eso es parte de nuestra carta, de nuestro mandato. Buscar vida fuera de la Tierra”, explicó a Infobae Bill Nelson, administrador de la NASA durante su visita a Buenos Aires la semana última.

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“Por supuesto, estoy muy emocionado y ansioso por la entrega de muestras de Bennu. Es la culminación de casi dos décadas de trabajo y nuestro plan de análisis de muestras promete información intrigante sobre el origen del Sistema Solar y la vida en la Tierra”, afirmó Lauretta a Infobae.

Y dejó un mensaje especial: “¡Gracias por su interés! ¡Dígale a su audiencia que sintonice el 24 de septiembre NASA Live para ver cómo recuperamos la cápsula de OSIRIS-REx!”

Objetivos de la misión OSIRIS-Rex

Es una misión de la NASA dirigida por la Universidad de Arizona para estudiar a Bennu, un asteroide carbonoso con un diámetro de unos 500 metros.

Además de explorarlo, la misión consta de tomar muestras del mismo y devolverlas a la Tierra para analizarlas en laboratorio. Más específicamente, la misión tiene 5 objetivos científicos principales que componen su nombre:

1-Orígenes: saber de dónde provienen los componentes básicos de la vida.
2-Interpretación espectral: cómo los datos telescópicos nos informan sobre las propiedades de los asteroides.
3-Identificación de recursos: posibles elementos o materiales valiosos.
4-Seguridad: qué riesgo implica un asteroide como Bennu para la humanidad.
5-Regolith Explorer: qué podemos aprender de sondear directamente la capa superficial de rocas y polvo de Bennu.
Cada uno de estos temas es crucial para entender a nuestros vecinos en el Sistema Solar y el potencial de vida más allá de la Tierra.

Sobre su colaboración con Lauretta para explorar el asteroide Bennu, Brian May afirmó: ”Solo recientemente hemos comenzado a comprender la enorme importancia de los asteroides en la suerte del planeta Tierra. Hace tiempo que se reconoce que algunos de ellos tienen el poder de destruir nuestro planeta por colisión. Pero ahora se está volviendo evidente que los impactos previos de asteroides (y cometas) proporcionaron TODO el material del que está hecha toda nuestra biósfera, y como tales son responsables de nuestra propia existencia”.

Y concluyó: “Esto, junto con los posibles beneficios para la humanidad de la extracción de minerales en los asteroides, nos dan tres razones vitales para realizar estudios detallados de los asteroides cercanos a la Tierra. La misión OSIRIS-REx llevó a cabo, por lejos, la exploración más íntima de cualquier asteroide hasta la fecha, y aquí están los resultados, los frutos del trabajo de un gran equipo de científicos e ingenieros de primer nivel. Nuestro objetivo ha sido entregar este retrato extraordinario en una forma comprensible y agradable tanto para científicos como para no científicos”.

INFOBAE

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