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domingo, 23 junio , 2024

Quiso ir al baño, se ocultó en una cueva rocosa e hizo un descubrimiento arqueológico de 49.000 años

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La investigación la encabezó Giles Hamm, pero el descubrimiento fue fortuito. Qué cambios representa para la prehistoria australiana

El arqueólogo Giles Hamm recorría el árido sur de Australia. Más específicamente Flinders Ranges. A su lado estaba un nativo llamado Clifford Coulthard, quien en un momento del trayecto necesitó ir al baño.

«La naturaleza llamó y Cliff trepó a esa garganta», cuenta Hamm. Allí, algo llamó la atención del hombre cuyos antepasados habían recorrido esas desiertas rocas durante siglos. «Un hombre saliendo del automóvil para ir al toilet encabezó el descubrimiento de los lugares más importantes de la prehistoria australiana», añadió el investigador.

En esa cueva algo despertó la curiosidad de Hamm, quien de inmediato supo que estaba ante algo importante. El techo ennegrecido le hacía pensar que en ese sitio, hacía tiempo -todavía no imaginaba cuántos años en el pasado- alguien había hecho fuego. «Que personas enciendan fuego en un cobertizo rocoso, significa actividad humana», agregó.

Ése fue el impulso para continuar con la investigación arqueológica. Los rastrillajes tuvieron como resultado el hallazgo de fragmentos de herramientas sofisticadas y 200 restos de huesos de un gigantesco marsupial que vivió en Australia miles de años atrás. 49.000 mil años atrás, según los cálculos.

Los aborígenes australianos son los más antiguos que continuaron su civilización. Se cree que fueron de los primeros que abandonaron África de acuerdo con un estudio genético realizado por la Universidad de Copenhagen, indicó SkyNews. Se cree que los primeros habitantes llegaron mil años antes del descubrimiento de Hamm y Coulthard.

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Sin embargo, Hamm duda. «Si llegaron 50.000 años atrás, no les dio mucho tiempo para moverse tan rápidamente hacia el sur. Podría haber sido colonizado mucho antes de eso. Podría ser 55 mil o 60 mil años atrás», cree el arqueólogo.

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La presencia de huesos de los gigantes Diprotodon optatum en el cobertizo de piedra indicaría que los habitantes originarios del sur de Australia cazaban a estos marsupiales para su caza y abrigo. Su porte y posible torpeza para trasladarse indicaría que eran incapaces de trepar hasta esos lugares. Estos ejemplares llegaban a medir hasta dos metros de alto y pesar 2.500 kilogramos.

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